La noticia: generaciones como cortina de humo
Llamamos generación a cualquiera nacido en determinados años, como si eso fuera suficiente para definir a una persona. Boomers, millennials, generación Z: etiquetas que se repiten hasta la saciedad en conversaciones y análisis sociales. Pero detrás de este ejercicio de clasificación cronológica hay algo más inquietante: el intento deliberado de borrar de la conversación pública lo que realmente importa: las clases sociales.
No es casualidad que este sistema de generaciones haya ganado tanta tracción justo cuando hablar de clases se volvió incómodo. Un obrero de construcción nacido en 2001 en Cali, ahora viviendo en Alcobendas, comparte exactamente el mismo año de nacimiento que una banquerita de Santander que termina su tercer máster en Harvard. Ambos son "generación Z", dicen. Pero cualquiera con dos dedos de frente sabe que sus vidas no tienen nada en común.
Los detalles: por qué funciona esta ilusión
El concepto de generaciones nació en los años cincuenta con un propósito legítimo. Una periodista estadounidense, Sylvia F. Porter, observó que el Central Park se llenaba de niños en la posguerra y acuñó el término "baby boom" para describir ese fenómeno. Tenía sentido: era un análisis de un hecho económico y demográfico real.
Pero el negocio creció. Cuando el baby boom empezó a agotarse, alguien inventó la generación X. Luego vinieron los millennials, los centeniales, y ahora los que nacen cada año tienen su propia etiqueta. .





