Movimiento infantil: la clave para niños más autónomos y seguros

Ares González, creador de la Academia de Familias, sostiene que el movimiento en la infancia no produce niños descontrolados, sino que favorece la autonomía y la seguridad emocional. En una charla reciente en Madrid, el experto explicó que la actividad física es tan importante como la enseñanza de conceptos abstractos.

"El movimiento construye atención, autorregulación y confianza, no solo equilibrio y coordinación", señaló González.

Cómo y por qué el movimiento potencia el desarrollo integral

El movimiento actúa simultáneamente sobre cuatro ámbitos del desarrollo:

Físico: mejora la fuerza, la coordinación y la salud cardiovascular. Emocional: permite a los niños reconocer y gestionar sus emociones a través del juego activo. Relacional: fomenta la cooperación y la empatía cuando los niños comparten espacios y actividades. Cognitivo: estimula la percepción espacial, la resolución de problemas y la memoria al explorar entornos.

Ejemplos cotidianos ilustran estos efectos. En parques, los niños que trepan árboles o juegan al balón aprenden a medir riesgos y a recuperarse de caídas, lo que fortalece su capacidad de autorregulación. En aulas de psicomotricidad dirigida, actividades como lanzar pelotas o saltar obstáculos obligan a los pequeños a calcular distancias y a ajustar su esfuerzo, desarrollando la atención y la planificación.