Estudio revela por qué los loros pueden hablar
En 2024, investigadores de la Universidad de Cambridge publicaron en PLOS ONE los resultados de un análisis neuroanatómico de varias especies de psitácidas. El estudio demuestra que los loros disponen de un sistema cerebral llamado "núcleo y concha", ausente en otras aves. Esta organización añade una capa extra a los centros de aprendizaje vocal, explicando su extraordinaria capacidad de imitación.
Mecanismos físicos y cerebrales detrás de la imitación vocal en los loros
A diferencia de los mamíferos, los loros no poseen cuerdas vocales; utilizan la siringe, un órgano situado en la tráquea que controla el paso del aire con gran precisión. Los músculos de la siringe pueden modular la presión y el flujo, produciendo una gama de sonidos que va desde chirridos agudos hasta voces humanas. El control neuromuscular está coordinado por el núcleo y concha, que actúa como un filtro y amplificador de las señales auditivas, permitiendo la reproducción exacta de los patrones sonoros escuchados.
Implicaciones del hallazgo para el aprendizaje social en aves
Los autores estiman que la estructura "núcleo y concha" surgió hace más de , mucho antes de la diversificación de los psitácidos actuales. Esta antigüedad sugiere que la imitación vocal ha sido una herramienta clave para la interacción social en grupos de loros, facilitando el reconocimiento individual y la coordinación de actividades. Sólo un reducido grupo de aves —loros, aves cantoras y colibríes— muestra este nivel de aprendizaje vocal complejo, lo que refuerza la idea de que la capacidad está estrechamente ligada a la vida en manada.

