Obesidad y salud renal: lo que dice el nefrólogo Borja Quiroga
El pasado lunes, el nefrólogo Borja Quiroga publicó en su perfil de Instagram un video de diez minutos donde aborda los mitos más frecuentes sobre la función renal. En la intervención, el especialista explica por qué la creatina no daña los riñones, cómo la obesidad acelera el deterioro renal y qué límites son seguros para los suplementos de proteína. El mensaje llega a miles de seguidores que buscan información fiable sobre su salud.
Mitos desmentidos y recomendaciones clave
"La creatina no destruye el riñón; eso es falso y muy falso", afirma Quiroga. Señala que estudios clínicos no han encontrado daño renal en personas sanas que consumen la dosis habitual de creatina (3‑5 g al día). Además, aclara que una creatinina sérica normal no basta para asegurar una función renal óptima; es necesario analizar la pérdida de proteínas o células en la orina.
En cuanto a la obesidad, el nefrólogo asegura que "la grasa genera señales endocrinas que hacen que el riñón se lesione de manera más habitual que en personas sanas". La acumulación de tejido adiposo eleva la presión arterial intrarrenal y favorece la inflamación, dos factores que aceleran la nefropatía crónica.
Sobre los suplementos de proteína, Quiroga indica que son seguros hasta 2‑2,5 g por kilogramo de peso al día en individuos sin enfermedad renal. Superar ese rango puede sobrecargar la filtración glomerular, aunque no hay evidencia de daño directo en personas sanas.
El especialista también advierte que "una buena micción no garantiza una función renal adecuada". La cantidad de orina no refleja la calidad de la filtración; pruebas de laboratorio siguen siendo imprescindibles para detectar pérdidas de proteínas o células.
En pacientes con enfermedad renal, la recomendación cambia: 1 g/kg/día de proteína es el límite sugerido para evitar una mayor carga de trabajo renal.
Finalmente, Quiroga recuerda la importancia de una hidratación mínima de 1,5 litros al día. Beber menos puede deshidratar el riñón y reducir su capacidad de concentrar la orina, aumentando el riesgo de daño.
Estos puntos se suman a la necesidad de una detección precoz. "Si detectamos la enfermedad renal a tiempo podemos aplicar tratamientos que retrasen su progresión, pero no siempre se logra evitar la diálisis", matiza.
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Conclusión: El mensaje de Quiroga es claro: la creatina y la proteína, dentro de los límites recomendados, son compatibles con una buena salud renal, mientras que la obesidad representa un riesgo significativo que no se puede ignorar. Mantener un peso saludable, hidratarse adecuadamente y realizar controles médicos regulares son las claves para preservar la función renal a largo plazo.
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Redactor científico
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