España y China: déficit comercial creciente y poca inversión
España importó más de 10.000 millones de euros de productos chinos en 2023, mientras que sus exportaciones al país rondaron los 2.500 millones. El desequilibrio se ha ampliado tres años consecutivos. La inversión directa china en territorio español apenas supera los 800 millones de euros, lejos de los 1.000 millones que se pronosticaban hace una década.
Factores que explican el desequilibrio bilateral
Las barreras no arancelarias son el principal obstáculo para las empresas españolas. Requisitos de certificación opacos y procesos de aprobación que se prolongan meses dificultan la entrada de productos españoles en el mercado chino. Además, la estrategia industrial estatal china favorece a sus compañías mediante subsidios y acceso preferente a financiación, creando mercados cautivos.
En el interior de China se vive una guerra de precios sin precedentes. Las empresas locales reducen márgenes para ganar cuota, lo que obliga a los inversores extranjeros a absorber pérdidas prolongadas. Sin el respaldo del Estado, las firmas españolas encuentran cada vez menos oportunidades rentables.
Implicaciones geopolíticas y perspectivas futuras
El desequilibrio comercial afecta la soberanía económica de España. La presencia china en sectores estratégicos como puertos, energía y redes de telecomunicaciones genera preocupación por la seguridad de infraestructuras críticas.




