La NASA ha confirmado que los tres astronautas de la misión Artemis II, que sobrevuela la cara oculta de la Luna, experimentan una pérdida de masa ósea del 1 % al 1,5 % mensual en la cadera. El descenso se produce en la ausencia de carga mecánica y plantea retos para la salud a corto y largo plazo.
Artemis II y la pérdida de masa ósea en los astronautas
En microgravedad, el esqueleto deja de recibir la presión que la gravedad terrestre impone. La doctora Laia Gifre, portavoz de la Sociedad Española de Reumatología, señala que "los astronautas pierden masa ósea de forma marcada, sobre todo en la cadera". En misiones que superan los seis meses, la pérdida acumulada puede alcanzar entre 10 % y 26 %.
Cómo la microgravedad provoca la pérdida ósea y sus consecuencias
Sin la carga habitual, los osteoclastos degradan el tejido óseo mientras los osteoblastos reducen su actividad. Cada mes, el hueso libera calcio al torrente sanguíneo, lo que aumenta el riesgo de litiasis renal y de calcificación vascular. Además, la disminución de densidad ósea favorece fracturas y debilita la musculatura adjunta. La recuperación tras el retorno a la Tierra requiere entre 1 y 3 años y, en algunos casos, no alcanza los niveles previos.
Implicaciones para la salud en la Tierra y próximos pasos
Los datos de Artemis II aportan un modelo extremo para estudiar la osteoporosis por desuso. La NASA combina entrenamientos de resistencia con fármacos anti‑osteoporosis, aunque la estrategia exacta para esta misión sigue sin divulgarse. El ejercicio sigue siendo esencial; por ejemplo, rutinas como las planchas, el mejor ejercicio para el core según Harvard se adaptan a los aparatos de la Estación Espacial Internacional.
Los hallazgos también benefician a pacientes encamados, con lesiones medulares o tras un ictus, donde la falta de carga produce procesos similares. La investigación en microgravedad, por tanto, alimenta ensayos clínicos que podrían mejorar el diagnóstico y tratamiento de la osteoporosis en millones de personas.
Próximos pasos: la NASA planea validar nuevos protocolos de ejercicio y medicamentos durante las futuras misiones Artemis. Si se logra frenar la pérdida ósea, los vuelos de larga duración serán más seguros y los conocimientos generados seguirán influyendo en la medicina terrestre.
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Redactor científico
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