Depredación masiva de bacalao en el Ártico
En febrero de 2024, investigadores del MIT y del Norwegian Institute of Marine Research observaron un episodio sin precedentes en el mar de Barents. 23 millones de capelanes desaparecieron y más de 10 millones fueron consumidos por bancos coordinados de bacalao en apenas cuatro horas. El suceso se detectó con el sistema acústico OAWRS, que permite mapear en tiempo real miles de kilómetros cuadrados y distinguir especies por la resonancia de sus vejigas natatorias.
Los datos provienen de una campaña de teledetección acústica que registró la densidad de los bancos de presas y la respuesta sincronizada de los depredadores. La magnitud del evento lo convierte en el mayor caso de depredación observado en el Ártico hasta la fecha, y muestra cuán frágil es el equilibrio ecológico en esas aguas.
Cómo y por qué ocurrió la caza colectiva
El OAWRS envía pulsos sonoros en todas direcciones y recoge el eco de los organismos. Las vejigas natatorias de los peces actúan como resonadores: el bacalao emite una señal más grave, mientras que el capelán responde con una frecuencia aguda. Esta diferencia permite al algoritmo identificar en tiempo real la composición de los bancos.
Cuando los capelanes forman concentraciones densas superiores a 10 km, el eco acústico alcanza un umbral que desencadena la respuesta del bacalao. Los depredadores se agrupan en estructuras sincronizadas, alineando sus movimientos para rodear y devorar a la presa. En el caso estudiado, alrededor de organizaron su propio banco y, en menos de cuatro horas, consumieron cerca de , reduciendo casi a la mitad el número inicial.





