Un estudio conjunto del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el Observatorio Terrestre del Himalaya (ICIMOD) y la Agencia Espacial Europea (ESA) ha cuantificado que la línea de vegetación alpina del Himalaya se está desplazando hacia arriba a una media de 2,5 m al año entre 2015 y 2026. El avance se ha detectado mediante el índice NDVI de los satélites Sentinel‑2, que muestra un aumento del 15 % en la cobertura vegetal entre 4.200 y 5.200 m de altitud. Este movimiento tiene implicaciones directas para los millones de personas que dependen del agua de los ríos himalayos.
Los datos de la ESA, procesados hasta marzo de 2026, revelan que la vegetación ha ganado altura en más del 65 % de los transectos monitoreados en Nepal y Bután, con incrementos que oscilan entre 2,0 y 2,8 m por año. En paralelo, la Administración Nacional de Océanos y Atmósfera (NOAA) registra un retroceso de la nieve estacional de 18 m por año en los picos indios, lo que favorece la colonización de nuevas áreas por plantas de alta montaña.
Vegetación alpina del Himalaya avanza en altitud
El análisis de seis regiones, desde Ladakh en el oeste hasta Bután en el este, confirma que la línea de vegetación se ha desplazado consistentemente hacia arriba durante la última década. Los incrementos varían de 1,4 m/año en la zona del Everest a 6,9 m/año en Manthang, Nepal, aunque la media ponderada se sitúa en 2,5 m/año. Estas cifras superan las proyecciones de los modelos climáticos de la década pasada.
Causas del ascenso: calor y retroceso de la nieve
El calentamiento medio registrado en la cordillera es de +0,3 °C por década entre 1970 y 2020, según el IPCC. Al mismo tiempo, la cobertura de nieve permanente sobre los 5.000 m ha disminuido entre 20 % y 30 % desde el año 2000, reduciendo el albedo y favoreciendo la absorción de calor. La combinación de mayor temperatura y menor reflejo de la nieve impulsa el crecimiento de arbustos y pastos en zonas antes inhóspitas.
Contexto regional y global
Los estudios del PNUMA y del IPCC indican tendencias similares en otras cordilleras, como el Tíbet central, donde la línea arbórea sube entre 1 y 3 m por década. En la cordillera de los Andes y en los Alpes se observan aumentos de vegetación comparables, vinculados al mismo patrón de calentamiento global. Estos hallazgos refuerzan la idea de que el Himalaya no es una excepción, sino parte de un fenómeno planetario.

Implicaciones para el suministro de agua
El mayor cobertur vegetal altera la retención de nieve y el ciclo hidrológico, reduciendo la cantidad de escorrentía rápida y modificando la temporización de los caudales en ríos como el Ganges y el Brahmaputra. «El ascenso vegetal confirma la pérdida de albedo glaciar, acelerando el calentamiento regional en 0,5 °C por década», afirma Dr. Rajendra Pachauri, ex presidente del IPCC, en la COP30 de 2025. Philippus Wester, director ejecutivo de ICIMOD, advierte que sin una monitorización continua los recursos hídricos de más de mil millones de personas podrían verse amenazados.
Los investigadores instan a reforzar las redes de observación satelital y a integrar los datos de vegetación en los modelos de gestión de cuencas. Mientras tanto, la ciudadanía y los responsables políticos deben considerar que el verde que avanza en las alturas no solo es un signo de cambio, sino también un factor que condicionará la disponibilidad de agua en el futuro. Para seguir de cerca estos desarrollos, consulte nuestras coberturas sobre medio ambiente, como el debate sobre el Silvestrismo: conteo de fringílidos en Villarejo de Salvanés y la respuesta europea al cambio climático en el proyecto antiincendios de Chipre (UE pone en marcha centro antiincendios en Chipre para el verano de 2026).

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