Aena ha anunciado que 878 millones de euros se destinarán a obras específicas en el aeropuerto de Barcelona‑El Prat a partir de 2026, dentro del ciclo de inversión DORA III (2027‑2031). El total previsto para el aeropuerto en este periodo asciende a 1.800 millones de euros.
Vista aérea del aeropuerto de Barcelona‑El Prat
La decisión se comunicó al Comité de Coordinación Aeroportuaria de Catalunya, donde se presentarán los planes de gasto a los representantes de la administración y los agentes económicos y sociales. Esta medida se produce después de que Aena descartara la cesión de la gestión aeroportuaria a las comunidades autónomas (Aena descarta la cesión de la gestión aeroportuaria a las comunidades autónomas).
Entre las obras ya catalogadas están la renovación de pavimentos en calles de rodaje (34,27 M€) y la instalación de sistemas automatizados de tratamiento de equipaje (33,51 M€). También se incluyen mejoras en detección de incendios (7 M€), climatización de la terminal T2 (4,9 M€) y la puesta en marcha de plantas fotovoltaicas (15,2 M€).
Los cuatro grandes proyectos que concentran la mayor parte del presupuesto son: la remodelación de la T2 (65,2 M€, inicio 2026, 20 meses); la mejora de la pista del mar (110 M€, 30 meses, final 2028); la pista transversal (3,1 M€, nov 2026‑nov 2027); y la intervención en la fachada de la T1 y el derribo de la antigua torre de control (700 M€, inicio 2028, final 2032).
Contexto del plan DORA III y situación de Aena
A nivel nacional, el programa DORA III contempla una inversión total de 13.000 millones de euros, de los que 10.000 millones son regulados y se financiarán mediante una subida media de tarifas de 43 céntimos por pasajero al año (un 3,8 % anual).
En 2025, Aena cerró con un beneficio neto superior a 2.100 M€ y unos ingresos superiores a 6.300 M€, consolidándose como la mayor compañía aeroportuaria del mundo. El presidente y CEO, Maurici Lucena, señaló que estos resultados respaldan la capacidad de la empresa para ejecutar inversiones de gran envergadura.
El nuevo ciclo de inversión busca modernizar la infraestructura, mejorar la experiencia de los viajeros y reforzar la sostenibilidad del aeropuerto, aspectos clave para mantener la competitividad del hub catalán en un entorno de crecimiento moderado del tráfico aéreo.
Las obras programadas deberán completarse antes de 2032, lo que implicará una fase de obras prolongada pero con el objetivo de ofrecer un aeropuerto más eficiente y respetuoso con el medio ambiente. Los usuarios pueden esperar una mejora en los tiempos de embarque y en la oferta de servicios, mientras que las aerolíneas se beneficiarán de una infraestructura más robusta.