Moss integrado en hormigón bio‑receptivo reduce escorrentía y contaminación
Un equipo de investigación de la University of Limerick ha desarrollado un recubrimiento de musgo para márgenes de autopistas y taludes. El proyecto, dirigido por Pedram Vousoughi, utiliza hormigón modificado con un gel biológico que contiene esporas y micro‑topografía adecuada. El objetivo es absorber el agua de lluvia y capturar partículas contaminantes antes de que lleguen a los sistemas de drenaje.
How moss works on bio‑receptive concrete and why it matters
El musgo se adhiere al hormigón mediante rizoides, estructuras que no penetran el sustrato pero fijan la planta a la superficie. El gel de la capa superior retiene humedad, permitiendo que el musgo absorba hasta 20 veces su peso en agua y libere el líquido lentamente. Además, el tejido del musgo acumula metales pesados y partículas en suspensión, reduciendo la carga contaminante que pasa al aire y al suelo.
Esta capacidad de retención hídrica disminuye la velocidad del escurrimiento, aliviando la presión sobre alcantarillas y evitando inundaciones en episodios de lluvia intensa. Al no requerir suelo profundo ni riego, el musgo necesita mantenimiento mínimo una vez establecida la capa vegetal, lo que supone un ahorro frente al césped tradicional que exige cortes periódicos y fertilización.





