Scroll infinito

El scroll infinito es un diseño algorítmico que muestra contenido de forma continua sin necesidad de pasar de página. Según el informe de la OMS (2023), este mecanismo genera patrones adictivos semejantes a los trastornos de juego. Un estudio del CDC (2021) reveló que su origen se remonta a experimentos de Facebook en 2006, donde se probó para alargar las sesiones de usuario.

En España, el 78 % de los adultos (16‑74 años) acceden a internet diariamente vía móvil, dedicando 4 h 28 min a redes sociales; de ese tiempo, 65 % corresponde a scroll infinito, según el INE (2026). Estas cifras sitúan al scroll como la actividad digital dominante, con 2 500 mil millones de horas diarias de uso a nivel global, según la evaluación del Digital Services Act (DSA) de febrero de 2026.

Hábitos de lectura

A pesar de la preponderancia del scroll, la lectura por placer sigue en alza. El Barómetro de hábitos de lectura (2025) indica que el 66,2 % de la población española leyó por ocio, superando en 0,7 puntos al año anterior. Este crecimiento contrasta con la fragmentación de la atención que produce el scroll, que favorece formatos breves como cómics o relatos cortos.

El INE (2026) también muestra que el uso intensivo del móvil no ha desplazado la lectura, sino que ha coexistido: muchos usuarios combinan el scroll con la lectura de libros digitales o audiolibros mientras esperan. Sin embargo, la dopamina generada por el desplazamiento constante puede reducir la capacidad de concentración necesaria para absorber textos extensos.

Regulación digital

El DSA evalúa la necesidad de limitar el scroll infinito para proteger la salud mental. La Comisión Europea ha señalado que 35 % de los usuarios reportan fatiga digital y propone medidas como la obligación de informar al usuario sobre la duración de la sesión y la opción de desactivar el scroll automático.

"El scroll infinito no es un entretenimiento neutral; es un diseño predatoriano que secuestra la atención humana, comparable a tabaquismo digital", afirmó Dr. Tedros Adhanom Ghebreyess en la Conferencia sobre Salud Digital de Ginebra (abril 2026).

En el debate nacional, algunos expertos citan la necesidad de equilibrar la innovación con la protección del consumidor. La propuesta de regulación incluye límites de tiempo, alertas de uso excesivo y la promoción de contenidos de calidad, como los libros y artículos de fondo. Para entender el impacto social de estas medidas, se pueden consultar estudios como el de Fatiga democrática: el desencanto de la juventud española aumenta, que analiza la relación entre la sobreexposición digital y la apatía cívica.

Perspectivas

Si se adoptan normas más estrictas, los usuarios podrían recuperar tiempo para la lectura profunda y reducir los riesgos de adicción. Mientras tanto, la industria digital seguirá buscando formas de mantener el engagement, lo que obliga a los ciudadanos a estar informados y a ejercer control sobre su consumo. El futuro del scroll infinito dependerá de la capacidad de la legislación europea para equilibrar la libertad tecnológica con la salud pública.

Pablo Hernández Gil
Pablo Hernández Gil

Crítico Cultural

Crítico cultural y escritor. Colaborador habitual en medios literarios.

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