La Alhambra abrió sus puertas el 28 de abril de 2000 en una cuadra del siglo XVI situada en la sierra Oeste de Madrid. El local, fundado por David Fernández (nacido en 1976), pasó de ser un bar de pinchos a un restaurante asturiano galardonado. En menos de una década recibió el premio al Mejor cachopo de España y el Plato de oro a la hostelería, y en 2025 celebró su 25.º aniversario con una noche llena de clientes y cámaras.

La Alhambra de Valdemorillo: apertura y reconocimiento

El establecimiento se ubica en la Plaza Doña Ana, a la sombra de una bodega subterránea que data del siglo XVI. Esa bodega, originalmente una fresquera, fue transformada en un salón de comensales que conserva los arcos de piedra y los pasillos que una vez conectaron túneles de la Guerra Civil. Desde su apertura, el restaurante ha acumulado varios galardones, entre ellos el Mejor cachopo de España 2001, elaborado con salmón, y el Plato de oro a la hostelería. La combinación de historia y sabor ha convertido al local en un punto de referencia para los amantes de la buena mesa, y su fachada de piedra rojiza se ha convertido en un símbolo visual de la zona.

De taberna a referente de la cocina asturiana

David Fernández dejó su bar de pinchos en Aluche a los 22 años y se instaló en la cuadra familiar de su padre. Allí reformó la bodega y creó una carta centrada en la tradición asturiana: la de garbanzos, chorizo y morcilla, y el , cocido diez horas y servido como caldo espeso. La calidad de la carne, proveniente de la primera feria taurina española, la Feria de San Blas y La Candelaria, le da al plato un carácter único. La fama del local ha atraído a celebridades como , y , que frecuentan el salón para degustar los guisos. «En plena pandemia le dije a Rozalén que ganaría el Goya y lo hizo», recuerda Fernández. Cada mesa está iluminada por lámparas de hierro forjado que recuerdan la arquitectura del siglo XVI, y el aroma a pimentón y carne asada envuelve el espacio, creando una atmósfera que transporta al comensal a una taberna de antaño.