Sant Jordi 2026: la tradición de regalar rosas y su nuevo matiz cromático

El 23 de abril se celebra en Cataluña la fiesta de Sant Jordi, día en que se intercambian libros y rosas. La Casa Batlló abre sus puertas y cubre su fachada con rosas de varios tonos, una novedad que rompe con la única roja de años anteriores. La ciudad se llena de puestos que ofrecen flores según el mensaje que el donante quiere transmitir.

Cada color ahora lleva un significado concreto. El rojo sigue siendo símbolo de amor y pasión, pero el blanco expresa pureza y lealtad, el rosado cariño y generosidad, el amarillo amistad y energía, el violeta espiritualidad y el azul confianza. Esta paleta permite que el gesto sea tan personal como la obra que se regala.

Rosa roja: amor intenso, admiración y respeto. Rosa blanca: pureza, deseo de recuperación y amor eterno. Rosa rosada: ternura, protección y generosidad, con intensidad que varía según la saturación del tono.

Rosa amarilla: alegría, optimismo y estímulo para quien atraviesa momentos difíciles. Rosa violeta: calma, longevidad y orgullo, ideal para reconocer logros. Rosa azul: fidelidad y confianza duradera, perfecta para relaciones de larga data.

La viverista Matilde Ferrer alerta que muchas rosas importadas de África y Latinoamérica pierden su aroma al llegar a los mercados locales. "que sean aromáticas, algo que no suele suceder" insiste Ferrer, quien recomienda elegir rosas aromáticas cultivadas en viveros españoles.

Ferrer, ganadora de la Copa del Perfume con la variedad Fedolça, conoce la química de la fragancia y asegura que la pérdida de aroma afecta la experiencia del regalo. Su consejo ha ganado adeptos entre libreros y organizadores de la jornada.

Una alternativa económica y sostenible son las rosas en maceta, conocidas como pitiminí. Por el mismo precio que una rosa de corte, se pueden ofrecer varias flores en una pequeña maceta, prolongando su vida y reduciendo residuos.

La costumbre de combinar libros y rosas nació en el siglo XV, cuando los amantes literarios empezaron a intercambiar poemas acompañados de flores. En 1930 la tradición se institucionalizó en Barcelona, y desde entonces se ha convertido en símbolo de la cultura catalana.

En los últimos años la práctica ha evolucionado: la diversificación cromática responde a una sociedad que busca expresar emociones más matizadas, y la preferencia por flores locales refleja una creciente conciencia ecológica.

Para conocer la programación completa del día, consulte la agenda de la Sant Jordi 2026: Barcelona celebra la fiesta del libro y la rosa con Ali Smith y Han Kang y la visita de Han Kang a la ciudad.

El futuro de la fiesta dependerá de la capacidad de los productores locales para ofrecer rosas aromáticas y de la creatividad de los lectores para seguir renovando el gesto. Cada año, la combinación de libro y flor sigue reforzando la identidad cultural de Cataluña.

Fachada de la Casa Batlló decorada con rosas de colores para Sant Jordi 2026
Fachada de la Casa Batlló decorada con rosas de colores para Sant Jordi 2026
Pablo Hernández Gil
Pablo Hernández Gil

Crítico Cultural

Crítico cultural y escritor. Colaborador habitual en medios literarios.

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