*Guerra interna entre el FSB y los tecnócratas rusos
El Servicio Federal de Seguridad (FSB) anunció este lunes una campaña declarada contra los tecnócratas del Kremlin, calificándola de "guerra interna". La medida se produce en el quinto año del conflicto en Ucrania y busca consolidar la influencia del FSB dentro del aparato estatal.
*Motivaciones y mecanismos del enfrentamiento
Ambos bandos compiten por el favor de Vladímir Putin y por la dirección de la posguerra. El FSB se apoya en la "operación militar especial" y en la represión de opositores, mientras que los tecnócratas responden a la crisis económica y al reciente bloqueo de internet que ha mermado sus ingresos.
"El presidente ha respaldado al FSB y ha defendido el bloqueo de internet por motivos de seguridad", señaló la analista Yekaterina Shulman.
Los tecnócratas, sujetos a sanciones internacionales, ven amenazada su capacidad de operar y de atraer inversión. La ralentización de la red y el cierre de redes sociales han generado pérdidas multimillonarias, lo que ha encendido la chispa del conflicto.
*Contexto breve del ascenso de los siloviki
Desde el regreso de Putin al Kremlin en 2012, los siloviki —FSB, Guardia Nacional y Ministerio del Interior— han convertido al Estado en una maquinaria policial directa del presidente. La guerra en Ucrania ha reforzado su posición al permitirles asumir funciones de control de fronteras y de la red penitenciaria.
La caída en desgracia de altos cargos militares, acusados de negligencia o corrupción, ha dejado espacio para que los cheques del FSB ocupen esos puestos. El aparato policial ahora responde únicamente al presidente, desplazando al Partido Comunista como principal autoridad.
*Posibles escenarios futuros
Los analistas anticipan una mayor represión de los tecnócratas, con posibles purgas en la élite económica y una profundización del control de internet. Si el FSB consolida su dominio, cualquier intento de reforma interna quedará limitado.
"El presidente prácticamente ha aceptado que el segundo departamento del FSB dirija internet", advierte Shulman.
En caso de que la lucha se intensifique, se prevé que el Kremlin utilice leyes de "agente extranjero" y de extremismo para silenciar a críticos y a organizaciones de la sociedad civil. La censura de libros, películas y la prohibición de manifestaciones podrían ampliarse.
Por su parte, la presidenta del Banco Central, Elvira Nabiúllina, y el presidente de la Patronal, Alexandr Shojin, ya han criticado el bloqueo de internet, advirtiendo que el modelo restrictivo ahuyenta la inversión extranjera.
El futuro de la lucha interna rusa dependerá de la capacidad del FSB para mantener el apoyo de Putin y de la resistencia de los tecnócratas para preservar un entorno económico viable. La comunidad internacional observará de cerca cualquier señal de purga o de cambio en la política de control digital.
En última instancia, la confrontación entre el FSB y los tecnócratas no solo define la sucesión de Putin, sino que también marcará el rumbo del modelo de gobernanza ruso en la era post‑Ucrania.
Corresponsal Internacional
Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.
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