Caso de Núria, 62 años

Núria, una mujer de 62 años, recibió terapia electroconvulsiva (TEC) en 2011 en el Parc Taulí de Sabadell para tratar una depresión grave que la había llevado a ser ingresada. La intervención se realizó hace 15 años y, según su relato, marcó un punto de inflexión en su salud mental.

Decisión y efectos de la TEC

La autorización la dieron su marido y su hermana, pues la paciente no estaba en condiciones de comprender la propuesta. "Supongo que se lo propusieron a mi marido. Yo no me acuerdo. La psiquiatra se lo dijo a él y a mi hermana", recuerda Núria. Las sesiones consistieron en aplicar electrodos bajo anestesia general; cada mañana la despertaba muy cansada y sin recuerdos claros del procedimiento.

El tratamiento provocó una pérdida de recuerdos tanto negativos como positivos. Núria asegura que se le borraron las ideas paranoicas que la acosaban, pero también el recuerdo de un viaje a Bretaña que había realizado el año anterior. "Me borró todo lo malo, pero también lo bueno. El viaje a Bretaña se me borró". A pesar de la amnesia parcial, la paciente afirma que recuperó la estabilidad emocional y pudo volver a trabajar.

Al inicio las sesiones fueron frecuentes; con la mejoría se espaciaron a intervalos de quince días y luego mensuales. La medicación también se redujo progresivamente, pasando de una dosis alta a una mínima para mantener la estabilidad.