Terapia Electroconvulsiva (TEC) en depresión resistente: la posición de Salvatore Aguilar
Salvatore Aguilar es el psiquiatra responsable de la unidad de depresión resistente del Parc Sanitari San Joan de Déu. En una entrevista reciente, sostuvo que la TEC debe reservarse para depresiones biológicas graves, catatónicas o con alto riesgo suicida cuando los fármacos no bastan. Aguilar subrayó que su defensa se basa en la experiencia clínica acumulada tras cientos de sesiones a lo largo de su carrera.
Cómo y por qué se emplea la TEC según Aguilar
La TEC utiliza una corriente eléctrica breve bajo anestesia para restablecer la sincronía de las redes cerebrales. Aguilar explicó que "el cerebro funciona con redes, como el cableado de una casa; cuando ese cableado pierde sincronía aparecen los síntomas depresivos". La indicación clínica principal es la emergencia vital: pacientes que dejan de comer, presentan catatonia o ideas suicidas intensas. En estos casos, la TEC se convierte en la primera opción, pues el tiempo que tarda un fármaco en actuar puede ser fatal.
El especialista integra la TEC dentro de un modelo biopsicosocial. "Los pacientes son personas con un cerebro que viven en un entorno psicosocial; no basta tratar solo la biología", afirma. Por ello combina la TEC con farmacología, terapia psicológica y apoyo social, siempre bajo un equipo multidisciplinario que incluye anestesista y personal de cuidados intensivos.
Contexto histórico y uso actual de la TEC en Cataluña y España
En la década del franquismo la TEC se empleó sin criterios médicos, a menudo con fines políticos o de control social, incluso sin anestesia. Aguilar recordó que "se utilizaba para cambiar la ideología política, la orientación sexual o para castigar a quien se oponía al régimen". Ese abuso dejó una huella negativa que todavía persiste en la percepción pública.
Hoy la práctica es muy restringida. En Cataluña y en el resto de España la TEC no está sobreutilizada; su uso se limita a los casos descritos en la sección anterior y se realiza en entornos altamente controlados. Países como Italia han dejado de prescribirla, pero la mayoría de los sistemas de salud desarrollados la mantienen como último recurso. Aguilar advierte que la oposición de algunos movimientos asociativos podría llevar a prohibiciones que, en su opinión, privarían a pacientes críticos de una posible salida de vida.
Para ilustrar el impacto real, el caso de Núria, una paciente de 62 años tratada con TEC, muestra cómo la decisión familiar y la intervención médica pueden salvar vidas, aunque con efectos secundarios en la memoria (TEC en depresión: el caso de Núria, 62 años, revela decisiones familiares y pérdida de recuerdos).
Qué puede pasar a continuación
Aguilar espera que la evidencia clínica continúe respaldando la TEC como opción segura y eficaz en situaciones de alta gravedad. Propone una mayor divulgación entre profesionales y pacientes para disipar mitos y garantizar que el tratamiento se ofrezca sólo cuando la biología lo requiera, dentro de un enfoque integral que no ignore el entorno psicosocial del enfermo.
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