Descubrimiento en la Cueva 338

Arqueólogos del Instituto Catalán de Paleoecología Humana han identificado una serie de restos que indican ocupaciones repetidas en la Cueva 338, situada a 2.235 m de altitud en el Pirineo oriental. Las dataciones sitúan la actividad entre 5.500 y 3.000 años antes del presente.

Evidencias de fuego, mineral verde y restos infantiles

En el interior se contabilizaron 23 estructuras de combustión superpuestas en distintas capas del suelo, señal de fogatas encendidas en diferentes generaciones. Junto a ellas se hallaron fragmentos de malaquita quemada, evidencia de que el mineral verde fue expuesto deliberadamente al fuego. Entre las cenizas se recuperó un hueso de dedo y un diente de leche, ambos atribuidos a un niño de aproximadamente once años.

Interior de la Cueva 338 con restos arqueológicos
Interior de la Cueva 338 con restos arqueológicos

Repercusiones para la comprensión de la prehistoria de alta montaña