Resumen inmediato

El lunes 10 de mayo, a primera hora de la mañana, pescadores de Guarujá avistaron el cuerpo de una ballena jorobada de 6 m arrastrado por la marea. El cetáceo yacía en la arena de la costa de São Paulo, presentando signos avanzados de descomposición que dificultaban su identificación visual. No se observaron marcas de colisión con embarcaciones ni de otros traumatismos, lo que sugiere una muerte por causas internas.

El hallazgo fue comunicado de inmediato a la Secretaría del Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible (SMA), que activó el Protocolo de Manejo de Cetáceos Muertos (PMCM). Un equipo especializado de la SMA, apoyado por biólogos de la Universidad de São Paulo, se desplazó al sitio para recoger muestras de tejido, sangre y fluidos internos. El objetivo era obtener datos que permitieran determinar la causa de la muerte y descartar contaminantes ambientales.

Cadáver de ballena jorobada en la playa de Guarujá, costa de São Paulo
Cadáver de ballena jorobada en la playa de Guarujá, costa de São Paulo

Detalles del hallazgo y causas probables

Los técnicos confirmaron que el animal presentaba un estado de descomposición avanzado, lo que complica la detección de lesiones externas. Sin embargo, la ausencia de enganches, raspaduras o roturas en la aleta dorsal descarta una colisión con barcos o redes de pesca como factor determinante. El equipo planifica realizar una necropsia completa en el laboratorio del Instituto de Investigaciones Marinas (IIM) para analizar posibles infecciones o toxinas.

Tras la inspección, el cuerpo fue retirado cuidadosamente y trasladado a una instalación autorizada para su estudio y disposición final, siguiendo las normas medioambientales vigentes. La operación contó con la colaboración de la Policía Militar Ambiental y de la Universidad de São Paulo, que supervisaron el proceso de manipulación y transporte. Se optó por una disposición que evita la contaminación del litoral, cumpliendo con el protocolo establecido.

Contexto de la migración de ballenas jorobadas en São Paulo

Este avistamiento se produce en plena temporada de migración reproductiva, cuando aproximadamente 300 ballenas cruzan la costa norte del estado cada año en busca de aguas cálidas. En los últimos cinco años, los registros de ejemplares debilitados o fallecidos han aumentado, representando cerca del 5 % de los individuos observados, un fenómeno que forma parte de la dinámica natural pero que también puede reflejar estrés ambiental.

Equipo científico tomando muestras del cetáceo para análisis
Equipo científico tomando muestras del cetáceo para análisis

Durante este período, es habitual encontrar animales con signos de desnutrición o enfermedad, lo que los hace más vulnerables a factores como la contaminación acústica o la presencia de microplásticos. Las autoridades reiteran que continuarán monitoreando la zona y realizando necropsias para descartar factores como contaminación, enfermedades o alteraciones del hábitat. Los resultados preliminares de los análisis se publicarán la próxima semana, proporcionando una visión más clara de los riesgos que enfrenta la población.

El hallazgo subraya la importancia de mantener vigilada la costa durante la migración, tanto para la conservación de la especie como para la seguridad de las comunidades costeras. Un seguimiento continuo permite a pescadores y operadores turísticos planificar sus actividades con mayor certeza, reduciendo el riesgo de incidentes y fomentando la sostenibilidad del ecosistema marino.

Jesus Gil Moreno
Jesus Gil Moreno

Redactor científico

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