Smileat, la marca española de alimentación infantil ecológica que ya está en 11 países

Smileat fue fundada en 2015 por Alberto Jiménez y Javier Quintana. La empresa, certificada B Corp, comercializa purés infantiles con solo 2‑3 ingredientes naturales, sin azúcares ni espesantes, y hoy está presente en 11 países.

Cómo y por qué nació Smileat: de la preocupación por las etiquetas a la creación de purés limpios

Alberto Jiménez, nacido en Madrid en 1985, empezó a cuestionar la composición de la comida para bebés tras sufrir enfermedades relacionadas con el estilo de vida en su familia. En 2012, mientras trabajaba en Irlanda, observó que la alimentación ecológica estaba mucho más extendida que en España. Al leer las etiquetas de los productos infantiles, descubrió la presencia de azúcares y aditivos, lo que le motivó a crear recetas con solo dos o tres ingredientes.

Con formación en Administración y Dirección de Empresas y experiencia en startups tecnológicas, Jiménez buscó a un socio con visión comercial y encontró a Javier Quintana. Juntos lanzaron Smileat, un nombre que combina "smile" (sonrisa) y "eat" (comer). "Metí nombres a un bote y es el que salió", recuerda Jiménez con humor. La propuesta se centró en ofrecer a las familias una alternativa rápida, saludable y transparente, sin necesidad de descifrar etiquetas complejas.

Contexto del sector de alimentación infantil ecológica en España

El mercado español de alimentación infantil sigue escaso en opciones ecológicas. La demanda de productos sin ultraprocesados crece, impulsada por la preocupación de los padres por la salud a largo plazo de sus hijos. En este escenario, marcas como Smileat encuentran una oportunidad clara: ofrecer purés en tarro que cumplen con los estándares de calidad y sostenibilidad, a la vez que se alinean con las pautas de los pediatras y los menús de colegios cada vez más conscientes.

A diferencia de la oferta tradicional, los productos de Smileat no requieren que los consumidores revisen la lista de ingredientes; la etiqueta muestra claramente fruta o verdura, agua y, en algunos casos, un toque de aceite. "Que sientan la fiabilidad de un producto al que no tienen que dar la vuelta a la etiqueta", explica Jiménez. La empresa también enfrenta el reto de precios más altos, ya que la producción ecológica implica mayores costes: una pera ecológica cuesta 40 céntimos, frente a 15 de la convencional.

Esta expansión internacional se enmarca en una tendencia más amplia de empresas españolas que buscan mercados exteriores, como el caso de The MadRoom, que amplía su imperio con un centro de tratamientos capilares en Madrid. La presencia de Smileat en 11 países muestra que la demanda de alimentación infantil limpia trasciende fronteras.

Qué puede pasar a continuación

Smileat planea reforzar su red de distribución en Europa y explorar nuevos canales de venta online. La certificación B Corp le permite comunicar su compromiso social y medioambiental, lo que podría atraer a consumidores dispuestos a pagar un poco más por productos responsables. Si la tendencia hacia alimentos sin ultraprocesados sigue creciendo, es probable que más marcas sigan el modelo de Smileat, ampliando la oferta ecológica para bebés y niños pequeños en España y más allá.

Nines Díaz
Nines Díaz

Editor de Economía

Economista y periodista especializado en mercados financieros y política monetaria europea.

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