El Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS) ha programado el envío del buque oceanográfico L'Atalante y del robot submarino UlyX para una segunda fase del proyecto Nodssum, que partirá de Francia el 27 de mayo y operará hasta el 29 de junio frente a la costa de Galicia, donde se concentran cientos de miles de barriles con residuos radiactivos.
Francia enviará un submarino a inspeccionar los bidones radioactivos frente a Galicia
La misión, coordinada por los científicos Javier Escartín y Patrick Chardon, se centrará en la captura de muestras directamente al lado de los barriles, algo que la primera fase no había conseguido. "Tomaremos muestras lo más cerca posible de los contenedores para observar cualquier señal de actividad", explicó Escartín.

Esta vez el buque llevará también el robot submarino tripulado Nautile, capaz de descender a 6.000 metros y realizar observaciones in situ con una tripulación de tres especialistas.
Detalles de la segunda fase del proyecto Nodssum
UlyX recogerá agua y sedimentos mediante sondas de alta precisión, mientras el L'Atalante registrará datos de temperatura y corrientes para contextualizar los resultados. Las inmersiones, previstas en una veintena, permitirán un mapa detallado de la zona contaminada.
El equipo científico, apoyado por la Université Clermont Auvergne, trabajará en turnos de 24 horas para cubrir todo el periodo de la expedición, garantizando la continuidad de la toma de datos.
Contexto histórico de los vertidos radiactivos en la zona
Entre 1946 y 1982, Francia, Reino Unido y otras potencias depositaron aproximadamente 220.000 barriles de residuos radiactivos en el Atlántico, según informes de la Comisión Europea. La mitad de la actividad radiactiva histórica, estimada en 42,31 PBq, se concentra frente a la costa gallega.
Estos vertidos violaron el artículo 25 de la Convención de Ginebra de 1958, que obligaba a los Estados a evitar la contaminación marina y a colaborar con organismos internacionales, aunque la práctica continuó durante décadas.
Implicaciones internacionales y próximos pasos
Los resultados de Nodssum podrían forzar una revisión de la normativa marítima de la UE, que hasta ahora ha considerado la zona como segura pese a la falta de estudios exhaustivos. La presión para una evaluación independiente se intensifica entre los países costeros.
Si se detecta actividad radiactiva significativa, se abrirá el debate sobre la responsabilidad de los estados firmantes de la Convención y se podrían iniciar procesos de remediación o compensación, con repercusiones diplomáticas y legales en toda la región.
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Corresponsal Internacional
Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.
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