Cierre de centrales nucleares en Tarragona y su impacto energético

El Gobierno ha confirmado el calendario de cierre de Ascó I (2030), Ascó II (2032) y Vandellós (2035). La medida afecta a una zona donde el nuclear aporta 82 % de la electricidad, lo que genera dudas sobre la capacidad de suministro futuro.

La decisión, anunciada por el Ministerio para la Transición Energética, llega cuando Cataluña depende del nuclear en 59 % de su consumo y España en 19 %. En Tarragona, la retirada de los tres reactores dejará un vacío que deberá cubrirse antes de 2035.

Detalles del déficit y alternativas de suministro

Con los tres núcleos fuera de servicio, la generación local caerá en cientos de megavatios. Los analistas advierten que la región podría necesitar importar energía, incluso nuclear, desde Francia, cuyo mix incluye 68 % de nuclear y que está construyendo minirreactores a 250 km de la frontera. "Cataluña no es capaz de generar toda la energía eléctrica que consume", afirmó Paulo Jorge Domingues, director de la ANAV, en el acto empresarial de Tarragona.

El aumento de la demanda industrial, impulsado por centros de datos y nuevas fábricas, agrava la situación. Si la oferta no se compensa, el precio de la electricidad podría subir, repercutiendo en los hogares y en la competitividad de la zona.

Escenarios futuros y decisiones políticas

Ante el déficit, el Gobierno evalúa tres rutas principales:

  1. Acelerar la instalación de renovables: la energía eólica y solar de España ya cubren más del 40 % del mix, pero su intermitencia requiere inversión en almacenamiento.
  2. Apostar por minirreactores (SMR): Francia muestra el modelo; su adopción reduciría la dependencia de importaciones y mantendría una base nuclear local.
  3. Mantener la importación: comprar energía eléctrica a Francia, incluida la nuclear, sería la solución más rápida pero menos soberana.

La política europea también influye. En 2023 la UE obtuvo 23,4 % de su energía del nuclear, y la Comisión está revisando normas de apoyo a la energía limpia. Países como Alemania y el Reino Unido están reabriendo el debate nuclear, mientras que Austria y Portugal siguen en contra.

Qué implica para el lector

Si la región no cubre el vacío, los consumidores podrían ver facturas más altas y una mayor vulnerabilidad ante crisis externas, como la guerra en el Golfo Pérsico. La apuesta por renovables o SMR definirá si Tarragona mantiene su autonomía energética o depende de la importación.

En cualquier caso, la fecha límite de 2035 marca un punto de inflexión para la planificación energética de Cataluña y de toda España. Los próximos años serán decisivos para decidir si la región refuerza su red renovable, incorpora nueva tecnología nuclear o abre sus puertas al mercado internacional.

Para conocer más sobre cómo la transición energética afecta a los consumidores, consulte nuestro análisis sobre el cambio de compañía de energía y telecomunicaciones.

Nines Díaz
Nines Díaz

Editor de Economía

Economista y periodista especializado en mercados financieros y política monetaria europea.

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