Bola de fuego ilumina el cielo de Córdoba: qué ocurrió y cuándo
Una brillante bola de fuego cruzó la provincia de Córdoba el jueves 21 de mayo a las 22:27. El fenómeno, de alta luminosidad, se observó desde varios puntos de la península ibérica y fue registrado por la red de detección SMART del IAA‑CSIC.
Cómo se formó la bola de fuego y datos técnicos del bólido
El bólido provenía de una roca de cometa que ingresó a la atmósfera a 85 km/h. El roce con la atmósfera elevó su superficie a varios miles de grados centígrados, volviéndola incandescente. El fuego se inició a una altitud de 89 km sobre Zocueca (Jaén) y descendió hasta 42 km sobre Adamuz (Córdoba), recorriendo aproximadamente 72 km en su trayectoria.
El evento quedó identificado con el código #SWEMN20260521_202732 y, gracias a su gran luminosidad, pudo verse a más de 600 km de distancia. "Este bólido, identificado con el código #SWEMN20260521_202732, sobrevoló las provincias de Jaén y Córdoba, pero debido a su gran luminosidad pudo verse desde más de 600 kilómetros de distancia", señaló el astrofísico José María Madiedo del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA‑CSIC).
Contexto del proyecto SMART y la red SWEMN
SMART es un proyecto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que opera la Red de Bólidos y Meteoros del Suroeste de Europa (SWEMN). La red cuenta con estaciones de detección en Huelva, La Hita (Toledo), Calar Alto (Almería), Sierra Nevada, La Sagra (Granada), Sevilla, Otura (Granada) y Mazagón (Huelva). Estas estaciones colaboran en tiempo real para registrar la entrada de cuerpos extraterrestres y proporcionar datos precisos a la comunidad científica.
La captura de la bola de fuego demuestra la eficacia del sistema SWEMN, que monitoriza el cielo de forma continua y permite la identificación rápida de eventos como este. La información obtenida alimenta estudios sobre la composición de los cometas y la dinámica de su interacción con la atmósfera terrestre.
Importancia para la ciencia y la ciudadanía
El avistamiento no solo ofrece datos técnicos valiosos, sino que también sensibiliza a la población sobre la actividad cósmica que ocurre sobre nuestras cabezas. Eventos como este refuerzan la necesidad de mantener y ampliar redes de observación, ya que cada bólido aporta una pieza al rompecabezas de nuestro Sistema Solar.
Como recordó recientemente el equipo del telescopio James Webb, la observación directa de objetos celestes permite avanzar en la comprensión del origen del universo (James Webb descarta captura de Nereida y la confirma como luna original de Neptuno)).
Qué sigue
El IAA‑CSIC continuará analizando los datos del bólido para determinar su composición química y su origen exacto dentro del cometa del que provino. Los resultados se publicarán en revistas especializadas y se compartirán con la comunidad astronómica internacional, contribuyendo al conocimiento colectivo sobre los objetos que atraviesan nuestro entorno espacial.
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