Aranda de Duero, ciudad de 33.000 habitantes en la provincia de Burgos, ha sido declarada oficialmente la capital castellana del lechazo. La certificación IGP y la creciente afluencia de viajeros europeos convierten su plato emblemático en un atractivo turístico de primer orden.

Durante las Jornadas Gastronómicas del Lechazo Asado, que celebran más de veinte años, los comensales pueden degustar el cordero recién salido del horno mientras recorren la histórica calle del mercado. La oferta ha impulsado la ocupación hotelera y ha puesto a Aranda en el mapa de la alta cocina rural.

Asador tradicional de lechazo en horno de leña en Aranda de Duero
Asador tradicional de lechazo en horno de leña en Aranda de Duero

Cómo se elabora el lechazo asado y su certificación IGP

El lechazo se asa en hornos de leña de encina que alcanzan temperaturas de 250 °C. La pieza, apenas salada y acompañada de un chorrito de agua, se coloca en una cazuela de barro y se hornea durante casi dos horas, hasta que la piel adquiere un tono dorado y crujiente.