La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Food and Drug Administration (FDA) de EE. UU. han emitido nuevas declaraciones sobre los peligros del tabaco tradicional y los dispositivos de tabaco calentado. La OMS vuelve a señalar que la combustión del tabaco genera la mayor carga tóxica para la salud, mientras que la FDA autoriza ciertos sistemas de tabaco calentado como "producto de riesgo modificado".
Riesgo tabaco
Según la OMS, quemar tabaco produce miles de compuestos químicos, entre los que se encuentran carcinógenos y sustancias que dañan el sistema cardiovascular. La agencia advierte que la exposición a estos tóxicos es la causa principal de enfermedades respiratorias, infartos y accidentes cerebrovasculares.
"La combustión sigue siendo la principal fuente de toxinas", afirmó la OMS en su último comunicado. Además, la entidad subraya que la nicotina no es el único culpable; el proceso de quema es el factor decisivo que eleva el riesgo de cáncer de pulmón y otras patologías.
Tabaco calentado
La FDA ha clasificado productos como IQOS bajo la categoría de "producto de riesgo modificado", permitiendo que los fabricantes indiquen una reducción de exposición a ciertos compuestos tóxicos. La agencia reconoce que la temperatura controlada disminuye la generación de alquenos y otros carcinógenos presentes en el humo tradicional.
Sin embargo, la FDA aclara que la reducción no elimina los peligros. Los aerosoles siguen conteniendo nicotina, metales pesados como plomo y cadmio, y sustancias que pueden provocar rigidez arterial y elevar la presión sanguínea. Los estudios citados por la autoridad reguladora indican que el riesgo cardiovascular persiste, aunque en menor medida.
Contexto tabaco
El debate científico se ha intensificado por el creciente consumo de cigarrillos electrónicos entre adolescentes. La OMS ha alertado sobre el aumento de la demanda de estos dispositivos en jóvenes, señalando que la adicción a la nicotina puede iniciarse a edades tempranas.
Expertos advierten que, pese a la menor carga tóxica, los dispositivos de tabaco calentado podrían normalizar el hábito de inhalar sustancias químicas, dificultando la erradicación del tabaquismo. La OMS insta a políticas que limiten la publicidad dirigida a menores y a estudios longitudinales que evalúen los efectos a largo plazo.
En los próximos meses, la OMS prevé reforzar sus campañas de concienciación y la FDA podría revisar los criterios de autorización de los productos de riesgo modificado. Para los lectores, la información subraya que cambiar a un dispositivo calentado no elimina los peligros para la salud y que la mejor estrategia sigue siendo dejar de fumar por completo.
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Redactor científico
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