Propagación rápida de virus: la alerta de *Juan Francisco Navarro
El doctor Juan Francisco Navarro, presidente de la Sociedad Valenciana de Medicina Preventiva y jefe de servicio en el Hospital General de Elche, ha declarado que un virus puede viajar alrededor del mundo en 12 horas gracias a la globalización y los viajes internacionales. La advertencia se produce en medio de la creciente preocupación por nuevas amenazas infecciosas.
Navarro explica que los trasbordos en aeropuertos y los vuelos de larga distancia permiten que un patógeno se propague sin obstáculos. "Alguien puede contraer una enfermedad en un continente y, en menos de medio día, estar infectando a pasajeros que vuelan a continentes opuestos", puntualiza el especialista. El caso del COVID‑19, que saturó los sistemas sanitarios, sirve como ejemplo de lo que ocurre cuando la vigilancia es insuficiente.
Causas, riesgos y la necesidad de reforzar la vigilancia sanitaria
La rapidez de la transmisión se debe a la interconexión de los hubs aeroportuarios, donde decenas de pasajeros cambian de avión en cuestión de minutos. Cada contacto es una posible cadena de contagio que, sin detección precoz, puede desencadenar una pandemia. Navarro critica la escasa inversión en prevención, señalando que se destina gran parte del presupuesto a diagnóstico y tratamiento, mientras la vigilancia epidemiológica queda relegada.
"Invertimos en tecnología, pero no en la estructura que permite detectar y contener brotes antes de que se expandan", afirma. La falta de recursos para los servicios de Medicina Preventiva, que son los encargados de controlar epidemias en los hospitales, dificulta una respuesta coordinada. Según el experto, una estrategia adecuada debería incluir planes de alerta, recursos humanos especializados y una red de vigilancia a nivel nacional y regional.
El COVID‑19 demostró la vulnerabilidad de los sistemas sanitarios: hospitales desbordados, escasez de camas de cuidados intensivos y retrasos en la notificación internacional. A pesar de los avances tecnológicos, la estructura de salud pública sigue siendo frágil. La reciente alerta por un brote de norovirus en un crucero francés ilustra cómo la falta de vigilancia puede prolongar la propagación en entornos cerrados.
Otros virus, como el hantavirus o el ébola, presentan riesgos diferentes. Mientras el hantavirus tiene una transmisión comunitaria limitada, el ébola, citado en el reciente brote en el Congo, muestra el potencial devastador de patógenos con alta mortalidad. La Organización Mundial de la Salud ha advertido que las amenazas infecciosas se multiplicarán en la próxima década, lo que subraya la urgencia de reforzar la vigilancia (OMS advierte).
Qué puede pasar a continuación
Si los gobiernos y las administraciones sanitarias no aumentan la inversión en prevención y vigilancia, la probabilidad de que otro virus circule en 12 horas y cause una crisis sanitaria seguirá en aumento. Navarro insiste en que una respuesta estructurada y bien financiada es la única forma de evitar que la historia del COVID‑19 se repita.
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