Cambios en la menstruación tras Covid y la vacuna
La doctora Miriam Al Adib, ginecóloga de la Universidad de Extremadura, defendió esta semana su tesis doctoral que analiza las alteraciones menstruales asociadas al Covid‑19 y a la vacunación contra la enfermedad.
El trabajo agrupa tres estudios observacionales publicados en revistas Q1 y Q2, y reúne datos de 17 512 mujeres españolas, convirtiéndose en uno de los registros más amplios del país sobre este tema.
Los resultados identifican patrones de cambio en la duración del periodo, sangrado intermenstrual y variación de la intensidad del flujo, tanto en mujeres menstruantes como en aquellas que ya no tenían regla.
Perfil de las afectadas y naturaleza de las alteraciones
La vacuna mostró mayor impacto en mujeres con hiperestrogenismo, obesidad, enfermedades inflamatorias sistémicas o antecedentes de alergias. En este grupo se observaron retrasos en la llegada de la menstruación y episodios de sangrado más abundante.
Por otro lado, el propio Covid‑19 afectó principalmente a mujeres en perimenopausia que ya presentaban historial de sangrado abundante. En estas pacientes se registraron episodios de sangrado inesperado o prolongado.
En la mayoría de los casos los cambios fueron transitorios, desapareciendo en menos de tres ciclos. Sin embargo, un subgrupo del 4 % mantuvo alteraciones por más de doce meses, coincidendo con diagnósticos de long Covid o síndrome posvacunal agudo.
Implicaciones y próximos pasos
Los autores advierten que la persistencia de los síntomas podría relacionarse con procesos neuro‑vasculares e inmunológicos que aún se están investigando. Recomiendan un seguimiento clínico de las pacientes que presenten alteraciones prolongadas.
El estudio también subraya la necesidad de incluir la menstruación como variable en futuros ensayos clínicos y de registrar datos diferenciados por sexo, para evitar que los efectos femeninos queden ocultos.
Mientras tanto, la información ya disponible busca orientar a profesionales de salud y a las propias mujeres, ofreciendo una base científica que permita explicar y tratar los cambios observados.
Se espera que la comunidad médica amplíe la vigilancia de estos efectos y que nuevas investigaciones confirmen los mecanismos implicados, mejorando la calidad de vida de las pacientes afectadas.
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Redactor científico
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