El Comando Central del Ejército de EE. UU ha confirmado que adversarios han adquirido datos comerciales de geolocalización para atacar y vigilar a tropas estadounidenses desplegadas en Oriente Medio y el Golfo Pérsico. La información proviene de un informe interno de abril revelado por Reuters. La declaración marca la primera admisión oficial de que enemigos usan datos de ubicación de teléfonos móviles contra fuerzas estadounidenses.

Los datos provienen de empresas de data brokerage que venden información de ubicación basada en señales de telefonía móvil. Estas empresas recogen los registros de torres y aplicaciones sin que el usuario lo sepa y los ponen a disposición de cualquier comprador que pague.

Según el documento, los adversarios han utilizado esta información para identificar concentraciones de soldados, rutas de patrulla y horarios de descanso. Con esos datos, pueden planificar ataques con misiles, drones o bombas colocadas en carreteras, aumentando la vulnerabilidad de las unidades en la zona.

Cómo los datos comerciales ponen en riesgo a las fuerzas militares

La venta de datos de ubicación es una práctica habitual en la industria publicitaria digital. Los data brokers empaquetan la información y la venden a anunciantes, analistas y, según el informe, a actores hostiles. La ausencia de una normativa de privacidad integral en EE. UU permite que estos datos circulen libremente, a diferencia del Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) de la UE.