El miércoles la Comisión Europea dio a conocer el informe anual sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en la UE. El documento evalúa el desempeño de los 27 Estados miembros en 17 metas, señalando avances en igualdad de género, trabajo digno, crecimiento económico, educación y descarbonización, pero también destacando caídas en la gestión del agua y la biodiversidad terrestre. El diagnóstico se basa en datos recogidos entre 2009 y 2024 y sirve de referencia para la revisión de políticas comunitarias.
Vista de la Laguna de las Madres en Huelva, zona en proceso de restauración
UE avanza en ODS pero retrocede en agua y biodiversidad
El informe sitúa a la UE por delante de la media mundial en cinco de los ODS más relevantes: igualdad de género, empleo decente, crecimiento económico sostenible, educación de calidad y reducción de emisiones de CO₂. Sin embargo, los indicadores de agua limpia (ODS 6) y vida terrestre (ODS 15) se desplazan en dirección contraria a la meta de 2030. La Comisión advierte que la falta de progreso en estos ámbitos compromete la capacidad de Europa para garantizar alimentos, energía y protección contra desastres naturales.
Los datos revelan que, a día de hoy, solo 26 % del territorio comunitario está bajo alguna forma de protección, muy por debajo del objetivo del 30 % fijado para 2030. Además, la presión sobre los acuíferos y la degradación de los ríos se han intensificado, mientras que la contaminación por fosfatos sigue en aumento.
Detalles de los indicadores críticos
Entre los indicadores más alarmantes, las poblaciones de aves comunes han disminuido un 8,5 % entre 2009 y 2024, reflejando la pérdida de hábitats y la fragmentación de los ecosistemas. Las mariposas asociadas a prados han caído casi un 48 % en el mismo periodo, un signo de la degradación de los suelos agrícolas y la falta de áreas protegidas.
Los ríos europeos muestran una tendencia a la eutrofización: los niveles de fosfatos han aumentado un 12 % respecto a la década anterior, impulsados por fertilizantes y aguas residuales. Las sequías, más frecuentes y prolongadas, reducen el caudal de los cauces y agravan la escasez hídrica. Asimismo, la impermeabilización del suelo, que ahora cubre cerca del 23 % del territorio, dificulta la recarga de acuíferos y acelera la erosión.
Contexto breve de la importancia de agua y biodiversidad
El agua, el suelo y la biodiversidad forman la base de la agricultura europea, responsable de casi la mitad del PIB del bloque. Sin ríos limpios y suelos fértiles, la producción de alimentos se vuelve más costosa y vulnerable a crisis climáticas. La pérdida de polinizadores, como abejas y mariposas, amenaza cultivos clave como frutas, verduras y frutos secos.
Además, la biodiversidad actúa como amortiguador frente a desastres naturales. Bosques sanos reducen la velocidad del viento y la intensidad de inundaciones, mientras que humedales absorben exceso de agua y filtran contaminantes. La degradación de estos sistemas aumenta la exposición de ciudades y zonas rurales a inundaciones, incendios y deslizamientos.
Próximos pasos de la UE
Ante estos retos, la Comisión ha aprobado el Reglamento de Restauración de la Naturaleza, la Estrategia de Biodiversidad 2030, la Estrategia Forestal y normas contra la deforestación en la cadena de suministro. Estas iniciativas buscan ampliar áreas protegidas, restaurar ecosistemas degradados y fomentar prácticas agrícolas sostenibles.
Sin embargo, el informe advierte que, hasta ahora, la normativa no se ha traducido en mejoras tangibles. La Comisión planea lanzar una nueva Estrategia de Vigilancia del Suelo para detener la pérdida de tierras fértiles y mejorar la capacidad de absorción de agua. Se espera que la próxima revisión de la Directiva Marco del Agua refuerce los límites de extracción y promueva la reutilización de aguas residuales tratadas.
El futuro dependerá de la capacidad de los Estados miembros para aplicar estas normas y de la voluntad política de financiar proyectos de restauración a gran escala. Si la UE logra revertir la tendencia, podrá cumplir con sus compromisos internacionales y garantizar una Europa más resiliente y sostenible.
Este artículo se basa en datos oficiales publicados por la Comisión Europea en el informe de seguimiento de los ODS.