Cuba bajo presión del bloqueo de EE.UU. bajo la administración Trump

El corresponsal de diariodelaweb.es estuvo en La Habana la semana pasada y constató una crisis de energía y saneamiento sin precedentes. El endurecimiento del embargo por parte de EE.UU. ha dejado a la capital sin combustible suficiente para generar electricidad y operar servicios básicos. Los cortes de luz se prolongan hasta 20 horas y la basura se acumula en las calles, creando focos de enfermedad y mal olor. La población vive en un estado de shock, según testimonios recogidos en el Vedado y el Centro Histórico.

Cómo el endurecimiento del embargo afecta a la vida cotidiana cubana

En 2019, la administración de Donald Trump amplió el bloqueo de petróleo, limitando las importaciones de combustible a Cuba. La medida redujo la disponibilidad de diésel en un 80 %, lo que paralizó los camiones de basura. Sin diésel, los servicios de recolección no pueden circular; la basura se acumula en cubículos y avenidas, favoreciendo la proliferación de roedores y mosquitos. Los residentes reportan olores insoportables y brotes de infecciones cutáneas. La escasez de combustible también afecta la generación eléctrica. Las centrales térmicas funcionan a medio ritmo y los cortes de luz obligan a la población a cocinar con carbón o leña, aumentando la contaminación del aire. Los hospitales, dependientes de energía constante, recurren a generadores de emergencia que apenas cubren la demanda. La falta de luz impide el uso de equipos médicos críticos y limita la atención a pacientes crónicos.

Implicaciones internacionales y escenarios futuros para Cuba

La comunidad internacional ha condenado el endurecimiento del embargo, pero las sanciones persisten. Naciones Unidas ha llamado a una revisión del bloqueo, mientras que países como Rusia y China ofrecen asistencia energética limitada. Expertos advierten que la presión podría forzar a La Habana a buscar alianzas más profundas con aliados no occidentales o a negociar una flexibilización parcial del embargo a cambio de concesiones diplomáticas. Si el bloqueo se mantiene, la crisis sanitaria podría escalar, provocando migraciones masivas y mayor presión sobre los recursos de la región. Por el contrario, una apertura parcial del comercio de energía aliviaría la escasez y estabilizaría la situación interna. En cualquier caso, la población cubana sigue soportando una de las peores crisis desde la Revolución de 1959, y el futuro dependerá de la capacidad del gobierno para gestionar la escasez y de la respuesta de la comunidad internacional.

Ana Gutierrez
Ana Gutierrez

Corresponsal Internacional

Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.

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