IA y empleo
En mayo de 2024, 97.006 empleados fueron despedidos por empresas estadounidenses, el mayor número mensual desde 2020. De esa cifra, 38.579 están directamente relacionados con la adopción de sistemas de inteligencia artificial.
Los recortes se concentran en sectores como la banca, la logística y la atención al cliente, donde la automatización ha sustituido tareas repetitivas. Los directivos afirman que la IA permite reducir costos y acelerar procesos, pero los sindicatos denuncian una pérdida abrupta de puestos sin planes de recolocación.
IA y contrato social
La rapidez con la que la IA se incorpora al mercado obliga a replantear el contrato social que regula la relación entre Estado, empresas y trabajadores. La teoría clásica, que basa la legitimidad del poder en el consentimiento de los gobernados, se ve erosionada cuando la tecnología decide por sí sola la distribución del trabajo.
Anthropic, empresa que se prepara para su salida a bolsa, ha solicitado al Congreso la creación de marcos legales que limiten el desarrollo de IA. La compañía advierte que la tecnología podría alcanzar una fase de *automejora recursiva, en la que los sistemas diseñen y entrenen a la siguiente generación sin intervención humana, reduciendo aún más el control social.
Esta advertencia ha reavivado el debate sobre la necesidad de actualizar la normativa laboral y de protección social. Expertos en filosofía política, como el economista Antón Costas, argumentan que sin una redefinición del contrato social, la brecha entre quienes controlan la IA y el resto de la población se ampliará peligrosamente.





