Alta heredabilidad del TDAH
Patricia Escudero, neuropsicóloga de la Clínica Corachan, afirma que los estudios con gemelos y familias sitúan la heredabilidad del trastorno del déficit de atención con hiperactividad (TDAH) entre 70 % y 80 %. "No hablamos de un único gen responsable, sino de una combinación compleja que interactúa con el entorno", señala la especialista.

En la práctica clínica observa antecedentes familiares claros, aunque la expresión del trastorno varía según la persona y el contexto. Esta vulnerabilidad genética no implica una transmisión determinista, sino una predisposición que puede manifestarse de formas distintas.
Prevalencia y comorbilidad con TEA
Las estimaciones más consistentes sitúan la prevalencia del TDAH en torno al 5 % de la población infantil y entre 2,5 % y 3 % en adultos. Las diferencias dependen de los criterios diagnósticos y de los métodos de evaluación empleados en cada estudio.
La coexistencia entre el trastorno del espectro autista (TEA) y el TDAH es frecuente: entre 30 % y 50 % de las personas con TEA presentan síntomas compatibles con el trastorno de atención. Escudero insiste en que no se trata de "un tipo de autismo con hiperactividad", sino de dos condiciones que pueden coincidir y que requieren una valoración diferenciada.
Diagnóstico y formas infradiagnosticadas
La presentación predominantemente inatenta del TDAH es una de las formas más infradiagnosticadas. Se caracteriza por dificultades en la atención sostenida, la organización y el seguimiento de tareas, sin la hiperactividad evidente. "Especialmente en niñas y en adultos, puede pasar desapercibido durante años porque no genera conductas disruptivas", advierte la experta.
Según los criterios actuales, el TDAH es un trastorno del neurodesarrollo, lo que obliga a que los síntomas estén presentes antes de los 12 años, aunque no siempre se identifiquen en esa etapa. Cuando el diagnóstico se realiza en la adultez, suele ser porque la persona ha compensado los déficits hasta que las exigencias cotidianas superan su capacidad de adaptación.
Implicaciones para pacientes y profesionales
El reconocimiento de la alta heredabilidad y la prevalencia real del TDAH obliga a los profesionales a buscar antecedentes familiares y a considerar la posibilidad de comorbilidad con el TEA. Un diagnóstico temprano permite intervenir con estrategias que mejoran la funcionalidad escolar, laboral y social.
Para la población general, entender que el TDAH no es raro, pero sí subdiagnosticado en ciertos grupos, ayuda a reducir estigmas y a fomentar la búsqueda de ayuda. La detección precoz y el tratamiento adecuado pueden evitar que la vulnerabilidad genética se traduzca en dificultades crónicas a lo largo de la vida.
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Redactor científico
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