Estudio revela tendencia natural a caminar por la izquierda
Un grupo de investigadores de la Universidad de Navarra ha publicado en Nature Communications que la mayoría de los peatones muestra una ligera pero constante inclinación a desplazarse hacia la izquierda. El trabajo, liderado por Iñaki Echeverría, se basa en pruebas realizadas en España y Japón durante los últimos tres años.
Fotografía de un grupo de peatones caminando en una calle, algunos desviándose ligeramente a la izquierda
Los experimentos incluyeron desde adultos en pasillos controlados hasta niños en patios abiertos. En cada caso, la dirección preferida fue antihoraria, aunque la diferencia con la derecha era mínima a nivel individual. Cuando el número de participantes aumentó a cientos, la tendencia se amplificó y se tradujo en patrones colectivos visibles.
Para aislar la preferencia, los científicos diseñaron pruebas en entornos cerrados sin obstáculos y en espacios al aire libre sin referencias estructurales. Los sujetos recibieron instrucciones simples: caminar sin prisa y sin chocar con los demás. En ambas culturas, española y japonesa, la mayoría giró ligeramente a la izquierda.
El hallazgo desafía la teoría dominante que atribuía la organización de multitudes únicamente a normas sociales o a la interacción para evitar colisiones. "Durante décadas hemos pensado que estos patrones surgían sólo por la interacción entre los peatones. En nuestro trabajo hemos comprobado que una parte relevante de ellos es inherente al individuo", afirma Echeverría.
Los investigadores descartaron que la preferencia fuera cultural al observarla también en niños de educación infantil que aún no habían interiorizado normas de circulación. La consistencia del sesgo sugiere una base neurológica o biomecánica aún por explorar.
Implicaciones para el diseño de espacios públicos
Conocer que los peatones tienden a girar a la izquierda permite optimizar los modelos de gestión de flujos. En aeropuertos, estaciones de tren y centros comerciales, los diseñadores pueden orientar pasillos, señalizaciones y puntos de acceso de forma que aprovechen la tendencia natural, reduciendo congestiones y mejorando la seguridad.
"Aplicar este conocimiento puede traducirse en recorridos más fluidos y menos incidentes por choques", señala el equipo. La información ya se está incorporando en simulaciones de tráfico peatonal que utilizan algoritmos de inteligencia artificial para predecir la densidad de personas en tiempo real.
Esta mejora tiene repercusión directa en la experiencia del usuario y en la eficiencia operativa. Por ejemplo, una terminal aérea que reorganice sus puertas de embarque siguiendo la dirección antihoraria podría disminuir el tiempo de espera en el embarque en varios minutos, lo que se traduce en ahorros económicos y mayor satisfacción del viajero.
Relevancia para el lector
El estudio abre la puerta a un rediseño de los entornos cotidianos que frecuentamos. Desde la disposición de los pasillos en un supermercado hasta la planificación de rutas de evacuación en edificios públicos, la tendencia a la izquierda puede convertirse en un factor clave para evitar aglomeraciones peligrosas.
Los autores subrayan que, aunque la inclinación es sutil, su efecto se vuelve significativo cuando se trata de multitudes. Por ello, las autoridades municipales y los gestores de infraestructuras deberían considerar estos datos al actualizar normas de circulación y señalización.
Para quienes siguen de cerca la evolución de la ciencia del comportamiento, este hallazgo complementa investigaciones como la que muestra que el 69 % de la población mundial está dispuesta a sacrificar su dinero por el bien comúntexto o los estudios sobre la heredabilidad del TDAHtexto. Ambos ejemplos ilustran cómo descubrimientos aparentemente modestos pueden influir en políticas públicas y en la vida diaria.
En los próximos meses, se espera que más ciudades incorporen estos hallazgos en sus planes de movilidad urbana, mientras que la comunidad científica continuará investigando la raíz biológica de la preferencia por la izquierda.