La Policía Local y la Policía Nacional iniciaron a las 12:00 del miércoles el desalojo forzoso de la antigua prisión de Palma, cumpliendo el auto judicial que autoriza la medida. La acción se desarrolló en el interior del edificio histórico situado en el centro de la ciudad.

Hechos principales

Unas 80 personas fueron desalojadas del recinto, que en su punto máximo albergó a 206 residentes. La operación se prolongó durante toda la jornada y contó con la presencia de servicios sociales municipales y una ambulancia del 061. Según el Ayuntamiento, 45 de los ocupantes fueron derivados a centros de acogida y a programas de inserción laboral en coordinación con el IMAS. Los restantes fueron trasladados a albergues temporales mientras se gestionan sus situaciones.

Motivos y procedimiento

El juzgado dictó el auto tras informes de la Policía Local, los bomberos y las autoridades sanitarias que alertaron de un riesgo grave para la vida, la integridad física, la salubridad y la posibilidad de incendio por el deterioro estructural del edificio. Los peritos describieron grietas extensas, falta de ventilación y sistemas eléctricos obsoletos. La coordinación policial se estableció en la Junta Local de Seguridad extraordinaria de la semana pasada, y la presencia de la ambulancia garantizó la atención inmediata de cualquier urgencia. La Policía Local de Palma, que recientemente , reforzó la vigilancia durante la operación.