La adquisición de una vivienda en España se ha convertido en un desafío significativo para muchos ciudadanos, especialmente para los jóvenes. Según datos recientes, en 2025, se necesitan 7,5 años de sueldo íntegro para comprar una casa, una cifra que prácticamente duplica los 3,5 años requeridos en 1997 y los menos de 3 años de 1987. Esta tendencia ha generado un debate sobre si era más fácil adquirir una propiedad en décadas anteriores.
En este contexto, resulta ilustrativo el caso de Julio y Laura, quienes adquirieron su primera casa en 1991. A pesar de que el precio del inmueble era de ocho millones de pesetas, equivalente a poco más de tres años de sueldo, en la actualidad, Daniel, un joven de 31 años, necesitaría casi diez años de sueldo para comprar una vivienda similar en Madrid.
La crisis de vivienda ha desencadenado un intenso debate sobre la accesibilidad de la vivienda, especialmente para los jóvenes. Según Eurostat, la edad de emancipación de los jóvenes españoles se ha mantenido relativamente estable en los últimos veinte años, oscilando entre los 28 y los 30 años. Sin embargo, los salarios necesarios para adquirir una vivienda han experimentado un aumento significativo.
El Banco de España destaca que en 1987 se requerían solo 2,9 años de sueldo para comprar una casa, mientras que en 2008, durante el auge inmobiliario, esta cifra se elevó a . Posteriormente, tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, el tiempo necesario disminuyó hasta en 2015, pero ha vuelto a aumentar.
El Consejo de la Juventud de España apunta que este fenómeno se traduce en un retraso generalizado en los proyectos de vida de los jóvenes. "La imposibilidad de acceder a una vivienda asequible retrasa la edad de emancipación, lo que tiene efectos en cadena, como la dificultad para formar hogares y condicionar decisiones vitales", afirma Javier Muñoz, responsable del área de Socioeconómica de la plataforma.
Aunque la media nacional se sitúa en 7,5 años de sueldo, existen variaciones significativas entre regiones. En Extremadura, por ejemplo, el precio de una vivienda de 80 metros cuadrados es de 55.700 euros, mientras que el sueldo medio anual es de 23.700 euros. En contraste, en Madrid o Cataluña, el mismo tipo de vivienda puede costar hasta un 400% más, a pesar de que los salarios son solo un 36% mayores.
El regulador bancario ofrece una perspectiva diferente al señalar que, en el pasado, los compradores de viviendas de generaciones anteriores se enfrentaban a condiciones más difíciles. En 1987, la primera cuota de una hipoteca suponía más del 42% del sueldo, porcentaje que superó el 72% en 1991 y el 53% en 2008. En la actualidad, esta cuota apenas alcanza el 35%.
Pedro Soria, director de Consultoría de Grupo Tecnitasa, destaca que "antes de 2008, el acceso al crédito era más laxo, con mayores niveles de financiación y criterios de concesión menos exigentes. Hoy, el escenario es completamente distinto".
Julián Salcedo, presidente del foro de economistas inmobiliarios del Colegio de Economistas de Madrid, enfatiza que "hace veinte años, había una expectativa de que, aunque al principio de la hipoteca se destinase un porcentaje mayor de los ingresos a pagar la letra, después de cinco o siete años, este porcentaje disminuiría. Ahora, ya no".
La encuesta de demanda de vivienda de Cataluña revela que el problema no es solo la cuota de la hipoteca, sino también los gastos iniciales asociados a la compra. "El 69,9% de los demandantes de alquiler declara no tener opciones para acceder a la compra, y el principal obstáculo es la imposibilidad de asumir estos gastos".
En la práctica, esto ha llevado a la creación de una generación de inquilinos a los que se les ha privado de la oportunidad de comprar una vivienda. Aproximadamente uno de cada dos menores de 30 años vive en alquiler, y solo el 30% tiene una casa en propiedad, en comparación con el casi 48% de 2004.
En conclusión, la realidad es que comprar una casa en España se ha vuelto cada vez más difícil debido al desproporcionado crecimiento del precio de la vivienda en relación con los salarios. En 1995, la remuneración media de los asalariados era de 19.850 euros, mientras que el precio medio de una casa de 80 metros cuadrados era de menos de 55.400 euros. Treinta años después, la remuneración se ha duplicado, hasta cerca de 40.000 euros, mientras que el costo de comprar una vivienda se ha casi triplicado.