La temporada de Cuaresma y Semana Santa es crucial para la industria del bacalao en España, ya que concentra el 25% del consumo nacional de este pescado. Sin embargo, la flota bacaladera española ha encontrado una nueva oportunidad de negocio en el mercado británico, donde se vende congelado para elaborar 'fish and chips', un plato típico del Reino Unido.
La flota española dedicada a la captura de bacalao se compone de cuatro buques, dos con base en Vigo y dos en Pasajes (Guipúzcoa), que faenan en aguas de Noruega, el Ártico y Canadá. El presidente de la Asociación de Armadores de Buques de Pesca de Bacalao (Agarba), Iván López, destaca que la solidez en los precios del pescado ayuda a compensar la reducción de cuotas en aguas noruegas, que ha sido del 60% en los últimos cinco años.
La situación geopolítica en la región del Ártico y la gestión de las cuotas de pesca por parte de Noruega y Rusia están afectando a la flota española. López opina que Noruega no está actuando de manera racional en la gestión del recurso y que la situación en el caladero noruego es preocupante.
En 2010, la flota bacaladera española dejó de destinar sus capturas al salado y se especializó en venderlo congelado, principalmente para el mercado británico. La empresa Pesquera Áncora, dirigida por López, vende 'troncos' de bacalao, un producto cuyo consumo está en aumento en la Unión Europea.
El bacalao que se consume en España procede principalmente de Islandia y Noruega, y en los últimos años ha ganado terreno en la restauración en fresco. El secretario general de la Asociación Nacional de Fabricantes de Bacalao y Salazones (Anfabasa), Roberto Alonso, señala que las previsiones para la Cuaresma y Semana Santa son positivas, aunque se muestra prudente de cara a 2026 en un mercado más exigente.





