El conflicto en Oriente Medio ha colocado al estrecho de Bab el-Mandeb en el centro de la escena geopolítica. Este paso marítimo estratégico une el mar Rojo con el golfo de Adén, siendo la principal ruta entre Europa y Asia a través del canal de Suez. La tensión se intensifica con Irán amenazando el tránsito marítimo y los hutíes operando desde Yemen.

El enclave geoestratégico del estrecho de Bab el-Mandeb

El estrecho de Bab el-Mandeb es un punto clave en el comercio mundial, separando África de la península arábiga. Con 115 kilómetros de longitud y 30 de ancho, diariamente transitan 35 buques cargueros con más de un millón de toneladas de mercancías. Esto representa alrededor del 20% del comercio marítimo global y una quinta parte del petróleo mundial.

La importancia económica del estrecho

Por esta vía circula una proporción significativa del gas natural global. La reducción del tráfico en el estrecho de Ormuz ha intensificado la importancia de Bab el-Mandeb. Países como Arabia Saudí han optado por rutas alternativas para exportar crudo. Un bloqueo simultáneo de ambos pasos tendría un fuerte impacto en los costes y tiempos de transporte.

La militarización del estrecho

En términos geopolíticos, Bab el-Mandeb es uno de los enclaves más militarizados. En su ribera africana, países como Djibouti albergan bases militares de potencias como Estados Unidos, Francia o China. La presencia de los hutíes en la ribera asiática refuerza la tensión en una zona considerada un punto caliente.