La Unión Europea ha dado un paso más hacia una política migratoria más restrictiva con la aprobación de un reglamento de retorno que permite la deportación de extranjeros a terceros países. La medida, aprobada por 389 votos a favor, 206 en contra y 32 abstenciones, ha sido celebrada por la ultraderecha como un éxito en su lucha contra la inmigración.

La aprobación de este reglamento ha generado críticas por parte de las izquierdas, liberales y verdes, quienes argumentan que puede violar derechos fundamentales y contradice los valores de la Unión Europea. La medida se suma al Pacto Europeo de Migración y Asilo, que entrará en vigor a mediados de junio y contempla la expulsión de personas a países con los que pueden no tener vínculo alguno.

Los centros de deportación, conocidos como 'hubs de retorno', tienen su inspiración en los abiertos por Italia en Albania, pese a la oposición de la justicia italiana. La necesidad de recibir tratamiento médico o la existencia de vínculos familiares en la UE se han eliminado como motivos para aplazar una deportación forzosa. Solo los menores no acompañados están exentos de esta medida.

En un momento en que Europa está llamada a defender sus principios humanistas, la extrema derecha está llevando el timón. El jefe de la delegación de Vox en Bruselas, Jorge Buxadé, celebró la votación como 'un exitoso primer paso para la reemigración tan reclamada'. La ultraderecha ha arrastrado a los conservadores tradicionales a esta tendencia, que les ha reportado beneficios electorales.