La ciudad de Murcia se prepara para celebrar su fiesta grande, el Bando de la Huerta, una tradición con 170 años de historia que se ha convertido en un homenaje a la identidad murciana. El evento, que se lleva a cabo el primer martes después de la Semana Santa, es una explosión de colores, música y baile que llena las calles de alegría y color. Los murcianos y murcianas se visten con trajes populares y recorren las calles en carrozas huertanas.

Orígenes del Bando de la Huerta

El Bando de la Huerta tiene sus raíces en el siglo XIX, cuando un grupo de jóvenes estudiantes y profesionales acomodados del barrio de San Antolín, conocidos como churubitos, idearon una parodia para alargar el carnaval. Se disfrazaban de campesinos humildes de la huerta y se lanzaban a las calles a burlarse de los señoritos de la ciudad. Con el tiempo, la fiesta se debilitó, pero resurgió con fuerza en 1900 y se institucionalizó en la década de 1950.

La Fiesta Tradicional

Hoy en día, el Bando de la Huerta es una de las fiestas más importantes de la Región de Murcia. La celebración comienza con una ofrenda floral a la Virgen de la Fuensanta y una misa oficiada en la Catedral. Por la tarde, se celebra el desfile de carrozas, adornadas con motivos huertanos, grupos de bailes folclóricos y gigantes y cabezudos. Durante el desfile, se reparten alimentos típicos de la huerta y bebidas a los asistentes.

La Soflama Panocha

Una de las señas de identidad más propias del Bando de la Huerta son las soflamas panochas, textos escritos en la lengua vernácula de la huerta que encierran un tono satírico. El panocho, la lengua local, está lleno de palabras y expresiones características, como pésoles (guisantes), alcanciles (alcachofas) y cascaruja (frutos secos).