La guerra que resultó demasiado cara
Donald Trump llegó a amenazar con acabar con la civilización persa. Pero cuando el Pentágono le pasó la factura, el presidente estadounidense cambió de opinión. La guerra contra Irán ha consumido 26.000 millones de dólares en apenas cinco semanas, según fuentes del Pentágono, y ahora Trump pide al Congreso 200.000 millones adicionales para continuar las operaciones.
El resultado: un alto al fuego pactado el 6 de abril que Trump anunció horas antes de su fecha límite autoimpuesta para acciones de destrucción generalizada. Una retirada táctica disfrazada de victoria.
El hombre que mueve los mercados, movido por los mercados
Trump ha demostrado ser el factor más determinante de la economía mundial en los últimos años. Sus amenazas y ultimátums hacen fluctuar las bolsas, recomponen carteras de inversión y cambian expectativas. Su soberbia, respaldada por el poderío militar estadounidense, parecía inquebrantable.
Pero existe una grieta en su armadura: Trump es esclavo de lo que más le importa, el dinero. Tras cada ultimátum llegan acuerdos dictados por la conveniencia económica y el bolsillo. La guerra de Irán ha expuesto esta debilidad de forma brutal.
Los mercados ya reflejan la incertidumbre. El barril de crudo Brent superó los 110 dólares el 8 de abril por el déficit del 20% en el suministro global causado por el conflicto. El oro alcanzó los , recuperándose de una caída inicial del 8%. En España, el Gobierno aprobó un plan anticrisis de con rebajas fiscales y reducciones de IVA en energía y combustibles.





