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El restaurante Voro, ubicado en el Cap Vermell Grand Hotel de Canyamel (Mallorca), abre su nueva temporada con el impulso de haber conseguido el tercer sol Repsol y después de un año en el que los inspectores de Michelin visitaron varias veces el establecimiento. El cocinero Álvaro Salazar, de 40 años y natural de Linares (Jaén), afronta este arranque con expectativas en lo más alto: hace poco estuvo entre los candidatos principales para lograr la tercera estrella de la guía francesa.

Los detalles del proyecto

Salazar ha preparado todo para recibir a los primeros comensales. En los fogones trabajan nueve cocineros y otros tantos profesionales atienden la sala, que tiene capacidad para 24 a 26 personas. El espacio combina techos altos, mármoles retroiluminados y dos cocinas —una interior y otra a la vista—. La bodega acristalada alberga unas 370 referencias de vinos, principalmente mallorquines, andaluces e internacionales, bajo la dirección del sumiller mallorquín Carles Roselló.

El menú Devoro cuesta 290 euros (sin bebidas) e incluye 27 bocados que recorren diversas técnicas culinarias. "Para elaborar un solo snack hemos empleado, por ejemplo, cinco técnicas. Hemos hecho 230 recetas independientes para crear este menú", explica Salazar momentos antes de comenzar el servicio, que funciona solo en horario de cena.