Un panadero que eligió la humanidad sobre el negocio

Loïc Nervi (44 años) heredó la panadería de su padre a los 19 años. Hoy dirige varias tiendas en la región de Provenza, al sur de Francia. Pero desde hace más de dos años, su verdadera pasión no está en los hornos de Lorgues, sino en las carreteras hacia Ucrania.

"Es mi profesión más bien por obligación que por elección", reconoce. "Lo que me apasiona es ir a hacer pan para ayudar a los demás". Este mes prepara su decimoprimera misión humanitaria al territorio invadido por Rusia en febrero de 2022, y ya planifica llevar ayuda a Líbano a finales de mayo.

Cómo comenzó todo: un viaje de 5.000 kilómetros

Todo empezó en marzo de 2022, apenas 15 días después de la invasión rusa. Nervi salió hacia los campos de refugiados en la frontera polaco-ucraniana con harina, productos básicos y un amigo. Lo que iba a ser un viaje de dos o tres días se convirtió en algo mucho más grande.

"Teníamos que echar una mano como conductores. Apenas una hora después nos dijeron que había tres mujeres que querían volver a Francia ya", recuerda con gracia. El viaje de regreso duró cuatro días atravesando Polonia, Alemania, Holanda y Bélgica hasta Dunkerque. Una de las mujeres se quedó allí; las otras dos llegaron a Annemasse, en la frontera con Suiza, al día siguiente.

Ese trayecto marcó el inicio de su "segunda vida". Se puso en contacto con un amigo francés que se había alistado en la Legión Internacional de Defensa de Ucrania y preguntó qué necesitaban. La respuesta fue clara: "Tenemos de todo, menos pienso para los animales que se escapan y acaban con nosotros en los búnkeres".