Resistencia a los antibióticos se dispara en jabalíes y animales de granja en Cataluña
Un equipo de investigadores de la Universidad de Barcelona y el Hospital Universitario Bellvitge ha analizado 307 cepas de estreptococos procedentes de 12 especies animales en Cataluña. El estudio, publicado en *Microbiology Spectrum, muestra que la resistencia a macrólidos y lincosamidas es muy alta en animales de granja y domésticos, mientras que la fauna silvestre presenta valores bajos, salvo el jabalí, que muestra niveles similares a los de los animales domesticados.
Los resultados revelan que 49,2 % de los aislados son resistentes a macrólidos y 57 % a lincosamidas. Además, muchas cepas resistentes presentan co‑resistencia a otras familias de antibióticos, lo que complica su control.
Causas y mecanismos detrás de la alta resistencia
El uso intensivo de antibióticos en la ganadería, tanto como promotores de crecimiento (práctica prohibida en Europa desde 2006) como tratamientos masivos ante brotes, genera una presión selectiva que favorece la supervivencia de bacterias portadoras de genes de resistencia. "Cuando se exponen de forma repetida a antibióticos, las que portan defensas sobreviven y se expanden", explica Carmen Ardanuy, responsable del Servicio de Microbiología del Hospital de Bellvitge.
El jabalí, que ha colonizado entornos urbanos y periurbanos, entra en contacto con desechos humanos y con explotaciones ganaderas. Este contacto facilita la transmisión de genes de resistencia a través de elementos genéticos móviles, como plasmidios, que pueden pasar de una especie a otra.
Implicaciones y próximos pasos bajo el enfoque One Health
Los expertos advierten que la resistencia no puede limitarse al ámbito hospitalario. Es necesario reforzar la vigilancia en la ganadería, en los animales de compañía y en las aguas residuales, donde estas bacterias pueden persistir y circular.
"El debate sobre la resistencia a los antibióticos no puede limitarse a las personas, debe enfocarse desde una perspectiva One Health", insiste Ardanuy. La monitorización de aguas residuales y de residuos animales permitirá detectar brotes tempranos y diseñar medidas preventivas.
En Europa, la normativa sobre el uso de antibióticos en animales es más estricta que en otras regiones, pero la vigilancia sigue siendo insuficiente. La comunidad científica llama a una mayor coordinación entre veterinarios, médicos y gestores de recursos hídricos para evitar que la resistencia pase a la población humana.
Una vigilancia eficaz reduciría el riesgo de que cepas resistentes de estreptococos, ya presentes en humanos, se enriquezcan con nuevos mecanismos de defensa. En última instancia, la protección de la salud pública dependerá de la capacidad de controlar la exposición a antibióticos en todos los sectores.
Para más información sobre cómo la contaminación del aire afecta la salud, consulte la alerta de PM10 en Barcelona. Asimismo, el estudio de envejecimiento inmunitario publicado en Nature Aging muestra la importancia de mantener una microbiota saludable (Nature Aging).
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Redactor científico
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