El viernes se publicó en Nature Aging el estudio liderado por el Barcelona Supercomputing Center (BSC‑CNS) que compara el envejecimiento del sistema inmunitario en hombres y mujeres. La investigación analizó muestras sanguíneas de casi 1 000 individuos de distintas edades, evaluando la actividad de 20 000 genes en más de un millón de células. Los resultados indican que las mujeres presentan una remodelación inmunitaria más marcada que los hombres.
Este hallazgo ayuda a explicar por qué las mujeres sufren con mayor frecuencia enfermedades autoinmunes en la vejez, mientras que los varones tienen mayor incidencia de leucemias y otros tumores hematológicos. Un estudio previo sobre enfermedades cardiovasculares mostró diferencias de sexo en la mortalidad, lo que refuerza la necesidad de considerar el género en la investigación médica (Enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte en España).
El estudio también destaca que, a diferencia de investigaciones anteriores, se logró un equilibrio de género en la muestra, corrigiendo la infrarrepresentación femenina que suele limitar la generalización de los resultados. Esta práctica se alinea con la tendencia creciente de incluir variables de sexo en estudios biomédicos.
Para alcanzar este nivel de detalle, el equipo utilizó la tecnología de secuenciación de ARN de una sola célula, que permite medir la expresión génica célula a célula. Cada muestra se procesó en el superordenador MareNostrum 5, que ejecutó algoritmos de aprendizaje automático capaces de manejar más de un millón de puntos de datos. "Hasta ahora la mayoría de estudios analizaban el sistema inmune a partir de la media de muchas células a la vez, lo que dificulta captar los efectos progresivos del envejecimiento", explicó Maria Sopena‑Rios, coautora del estudio.
El análisis reveló que, en mujeres mayores de 65 años, los linfocitos T y los macrófagos presentan un perfil proinflamatorio caracterizado por la sobreexpresión de genes como IL6 y *TNFα. En contraste, en los hombres de la misma franja etaria, se detectó un aumento de células mieloides con mutaciones asociadas a síndromes mielodisplásicos, un precursor de leucemia aguda.
Implicaciones y posibles futuros
Estas diferencias sugieren que la mayor prevalencia de enfermedades autoinmunes en mujeres podría deberse a la acumulación de células inflamatorias con la edad. Por otro lado, el ascenso de células preleucémicas en hombres brinda una explicación biológica al mayor riesgo de tumores sanguíneos en la tercera edad.
Los investigadores proponen que el sexo biológico se incorpore como variable obligatoria en la medicina de precisión del envejecimiento. Próximos ensayos clínicos podrían evaluar terapias antiinflamatorias específicas para mujeres mayores, mientras que en hombres se explorarán estrategias de vigilancia temprana de alteraciones mieloides.
Para los lectores mayores, estos hallazgos pueden traducirse en recomendaciones más precisas de chequeos médicos. Un seguimiento regular de marcadores inflamatorios en mujeres y de anomalías hematológicas en hombres podría permitir intervenciones tempranas y reducir la carga de enfermedades crónicas. Al mismo tiempo, la calidad del aire, otro factor que influye en la inflamación, sigue siendo objeto de estudio en la región, como muestra la reciente instalación de sensores en Tarragona (Calidad del aire: el Ayuntamiento de Tarragona instalará siete sensores en la ciudad).
El equipo planea ampliar el proyecto a cohortes internacionales y a grupos de edad más amplios, con el objetivo de validar si las tendencias observadas se mantienen en distintas poblaciones. La colaboración con hospitales y centros de salud pública facilitará la incorporación de estos conocimientos en protocolos de prevención.
Cierre
En definitiva, este trabajo muestra que hombres y mujeres no envejecen igual a nivel inmunitario y que considerar el sexo en los estudios de salud es esencial para diseñar tratamientos preventivos que respondan a las necesidades de cada población.