Artemis II: regreso de los astronautas tras 10 días en la Luna

El 11 abril de 2026 la nave Orion aterrizó en el desierto de Utah con cuatro tripulantes a bordo, poniendo fin a la primera misión tripulada del programa Artemis. La tripulación completó 10 días de vuelo alrededor del satélite natural, cumpliendo los objetivos de trayectoria, re‑entrada y pruebas de sistemas críticos.

Efectos fisiológicos de la microgravedad en la tripulación

Durante la misión se registró una pérdida de masa muscular de hasta 20 % en los músculos antigravitatorios en apenas 15 días de exposición a la microgravedad. Los cuádriceps, la zona lumbar y los músculos de la pantorrilla fueron los más afectados, según los médicos de la NASA.

El tejido óseo también mostró signos de desmineralización: los análisis indican una reducción de mineral óseo cercana al 2 % mensual, concentrada en las extremidades inferiores. Este descenso compromete la resistencia estructural y requiere contramedidas para misiones prolongadas.

Los discos intervertebrales se expandieron al no estar sujetos al peso terrestre, provocando un aumento temporal de la estatura entre 5‑7 cm. El alargamiento desapareció al re‑adaptarse a la gravedad terrestre.

Los astronautas experimentaron el llamado Síndrome de Adaptación Espacial, con náuseas, mareos y cefaleas que duraron hasta tres días. "La falta de gravedad altera la distribución de los fluidos y el funcionamiento del oído interno, generando desorientación" explicó el médico de vuelo.

Implicaciones y próximos pasos para futuras misiones lunares

Los datos recogidos servirán para diseñar contramedidas como entrenamiento resistido en el espacio y trajes de presión que mitiguen la pérdida muscular y ósea. Además, se están probando dispositivos de vibración y suplementos nutricionales para preservar la masa magra.

Estos hallazgos son esenciales para planificar estancias más largas en la superficie lunar y, a futuro, en Marte. La NASA prevé que, con los protocolos de contramedidas, la pérdida muscular pueda reducirse a menos del 5 % en misiones de tres meses.

El conocimiento generado también alimenta la investigación en salud terrestre. Por ejemplo, la nutricionista Natalia Paz ha señalado que los mecanismos de inflamación observados en el espacio pueden aportar pistas para tratar la inflamación crónica en la población adulta.

En definitiva, el regreso de Artemis II no solo marca un hito histórico, sino que abre la puerta a una nueva era de vuelos espaciales donde la salud del astronauta será tan decisiva como la tecnología de la nave.

Jesus Gil Moreno
Jesus Gil Moreno

Redactor científico

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