Impacto de la menstruación en la vida diaria de las españolas
Solo el 15,4 % de las participantes afirmó no modificar su rutina durante los días menstruales. El resto adapta trabajo, estudio o actividades de ocio por dolor, sangrado abundante o temor a situaciones incómodas. "Resulta llamativo que tan poca gente pueda seguir su día a día sin ajustes", comenta Sara Sánchez‑López, investigadora del Instituto INGENIO.
Detalles del estudio y causas del impacto
El estudio, liderado por el Instituto INGENIO (UPV‑CSIC) y publicado en *BMC Women's Health, se basó en una encuesta online de 43 preguntas. Se reclutaron residentes en España de 14 años o más entre mayo 2021 y enero 2022, usando muestreo por conveniencia y bola de nieve a través de redes sociales y contactos estratégicos. Tanto mujeres como hombres respondieron, aunque las preguntas variaron según la experiencia menstrual.
Los resultados apuntan a tres factores principales que obligan a cambiar la rutina: dolor (41 % de las ausencias), sangrado abundante y estigma menstrual. El estigma incluye la ansiedad por posibles manchas, la falta de instalaciones adecuadas y el temor a reacciones negativas en el entorno laboral o escolar. Los investigadores no encontraron un perfil sociodemográfico único para el 15,4 % que no se ve afectado; en cambio, destacan que los entornos comprensivos y flexibles facilitan una experiencia más positiva.
Contexto social del estigma menstrual en España
En España, el estigma menstrual sigue presente en instituciones y en la vida cotidiana. Aún persisten tabúes que limitan la discusión abierta y la disponibilidad de recursos como baños equipados o pausas flexibles. "Las experiencias más positivas se asocian a entornos donde hablar de menstruación no genera incomodidad", señala Santiago Moll López, coautor del estudio.
Este contexto influye en la participación de las mujeres en el trabajo y la educación. Según el estudio, la falta de apoyo institucional aumenta la probabilidad de adaptar o cancelar actividades, lo que repercute en la productividad y el bienestar general. Iniciativas como la campaña de sensibilización de la Generalitat Valenciana y proyectos de investigación responsable, como RI‑SABIO, buscan cambiar esa realidad.
Para entender mejor el alcance del problema, basta mirar otros ámbitos donde el estigma y la falta de recursos afectan a la salud. Un ejemplo es la falta de espacios adecuados para la detección temprana del maltrato infantil, que muestra cómo la ausencia de entornos comprensivos puede tener consecuencias graves.
Qué puede pasar a continuación
Los resultados invitan a autoridades, empresas y centros educativos a revisar sus políticas y ofrecer soluciones concretas: baños con cambiadores, pausas flexibles y capacitación para eliminar el estigma. Si se implementan medidas de apoyo, es probable que el porcentaje de mujeres que pueden mantener su rutina sin cambios aumente, mejorando la igualdad de oportunidades y la salud mental de la población femenina.
Este artículo se basa en la investigación publicada en BMC Women's Health y en declaraciones de los autores del estudio.
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Redactor científico
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