Brote de hantavirus en el crucero MV Hondius: resumen de los hechos principales
El crucero de lujo MV Hondius zarpó del puerto de Ushuaia el 20 de marzo con 149 personas a bordo. A bordo iban 88 pasajeros y 62 tripulantes, representando 23 nacionalidades, entre ellas 14 españoles. El itinerario preveía escalas en islas remotas de la Antártida y final en Cabo Verde.
A los pocos días se detectó un brote de hantavirus que ha causado tres fallecimientos y ocho casos confirmados. Los fallecidos son una pareja holandesa y una pasajera alemana. Los demás pacientes incluyen a un británico en estado crítico y a varios ciudadanos evacuados a Sudáfrica y Países Bajos.
Los casos están vinculados a la variante de los Andes del hantavirus, conocida por su alta mortalidad. El Ministerio de Salud argentino ha declarado que el brote se originó a bordo y está reconstruyendo la ruta del paciente cero. La investigación apunta a contactos previos del matrimonio holandés en Sudamérica antes de subir al crucero.
Hasta la fecha, dos holandeses, una pareja de 69 años, fueron los primeros en morir; el hombre falleció a bordo el 11 de abril y la mujer murió en Johannesburgo el 27 de abril tras ser evacuada. Una pasajera alemana perdió la vida en el buque el 2 de mayo. Estos tres fallecimientos constituyen la peor pérdida registrada en un crucero de este tipo.
Cómo se propagó el virus y medidas tomadas a bordo
La variante de los Andes se transmite por inhalación de aerosoles contaminados con excrementos de roedores. En el entorno polar del MV Hondius, la presencia de roedores en los depósitos de alimentos facilitó la exposición. Los protocolos de control de plagas no fueron suficientes para evitar la contaminación.
El itinerario del buque incluyó paradas en la Antártida, Islas Georgias del Sur y la isla de Ascensión, donde se detectaron los primeros síntomas. El paciente británico desarrolló fiebre y dificultad respiratoria en Ascensión y fue evacuado a Johannesburgo el 27 de abril. Su traslado se realizó en avión medicalizado bajo supervisión sanitaria.
Tras la confirmación del primer caso, la tripulación activó el plan de contingencia sanitaria del barco. Se aisló a los pasajeros con síntomas, se reforzaron las medidas de higiene y se suspendieron las actividades grupales. Se instauró una cuarentena parcial que limitó el acceso a áreas comunes.
Las autoridades argentinas ordenaron la evacuación de los pacientes más graves a hospitales especializados. Un médico neerlandés y un pasajero alemán fueron trasladados a los Países Bajos, mientras que el británico fue ingresado en una unidad de cuidados intensivos en Sudáfrica. Todas las evacuaciones se realizaron en avionetas medicalizadas con reabastecimiento en Canarias.
Los pasajeros sanos fueron informados de los riesgos y se les ofreció la opción de desembarcar en el próximo puerto de Cabo Verde. Hasta el momento, cinco españoles han optado por permanecer a bordo bajo observación médica. Los demás nacionales esperan instrucciones de sus consulados.
El Ministerio de Salud de Sudáfrica ha iniciado pruebas de seguimiento a los evacuados y ha comunicado que los casos están bajo control. El Servicio de Salud de los Países Bajos ha activado su protocolo de vigilancia para los pacientes trasladados. Ambas naciones comparten datos genéticos del virus para mapear su propagación.
Posibles consecuencias y seguimiento de la investigación
Las autoridades sanitarias argentinas han anunciado que la investigación continuará durante las próximas semanas. Se analizarán los registros de alimentos, los informes de control de plagas y los itinerarios de los pasajeros antes de abordar. El objetivo es identificar cualquier brecha que haya permitido la transmisión.
Mientras tanto, la Organización Mundial de la Salud ha emitido una alerta a nivel global sobre la variante de los Andes, recomendando vigilancia reforzada en cruceros que operen en zonas de alta presencia de roedores. Se aconseja a los viajeros que presenten síntomas de fiebre, dolor de cabeza o dificultad respiratoria buscar atención médica inmediata. Los casos leves pueden confundirse con gripe, lo que retrasa el diagnóstico.
Para los pasajeros que permanecen a bordo, el riesgo de contagio adicional se considera bajo, ya que las áreas contaminadas han sido desinfectadas y se mantiene el aislamiento de los contactos. Sin embargo, el personal de salud del barco sigue monitorizando signos vitales y realizando pruebas rápidas cada 48 horas. Cualquier nuevo caso será reportado a las autoridades sin demora.
El brote del MV Hondius pone de relieve la vulnerabilidad de los cruceros ante enfermedades zoonóticas y obliga a revisar los protocolos de higiene en rutas extremas. Los viajeros deben estar alerta y exigir medidas preventivas antes de embarcarse en futuras expediciones.
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Redactor científico
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