Megatsunami de 481 m en Alaska: qué ocurrió
El 10 de agosto de 2025, a las 5:30 am, una montaña de roca colapsó en el fiordo de South Sawyer, Alaska, generando una ola de 481 m de altura. El desastre se produjo en una zona frecuentada por cruceros de verano, pero la madrugada impidió que los buques estuvieran presentes, evitando víctimas.

Resumen de los hechos
La masa desprendida alcanzó los 64 millones m³, cayendo al agua en segundos y desatando la ola que, tras rebotar en las paredes verticales del fiordo, alcanzó su cota máxima. A pesar de su magnitud, no hubo pérdidas humanas ni daños mayores en la infraestructura costera, aunque la zona quedó marcada por árboles arrancados y rocas expuestas.
Causas del derrumbe y dinámica del megatsunami
El deshielo del glaciar South Sawyer, acelerado por el calentamiento global, debilitó la ladera que sostenía la masa rocosa. Sin el soporte helado, la montaña se desprendió, arrastrando una enorme cantidad de material al fiordo. La estrechez del cauce hizo que el agua se reflejara contra sus paredes casi verticales, amplificando la altura de la ola hasta los 481 m. Según los estudios, la primera ola alcanzó 100 m, pero la geometría del fiordo la elevó significativamente.
Riesgos futuros y lecciones para el turismo ártico
A más de 80 km de distancia, varios cruceros sintieron un fuerte zarandeo, evidenciando que la energía del megatsunami se propagó más allá del punto de origen. Cada verano, la zona acoge más de 20 buques, algunos con hasta 6 000 pasajeros. La proximidad de estas embarcaciones a áreas vulnerables plantea la necesidad de monitorizar continuamente los glaciares y el permafrost.
Los expertos advierten que el retroceso de glaciares y la descongelación del permafrost podrían desencadenar eventos similares en otras regiones árticas. Para el sector turístico, la lección es clara: la seguridad de los cruceros debe basarse en sistemas de alerta temprana y en la planificación de rutas que eviten fiordos con glaciares en rápido retroceso. Iniciativas como la adaptación climática en escuelas catalanas, que destinan 130 M€ al año para proteger a los estudiantes, muestran la creciente conciencia sobre la necesidad de inversión en resiliencia (Adaptación climática en escuelas catalanas).
En conclusión, el megatsunami de 2025 subraya la urgencia de vigilancia geológica y políticas de gestión del riesgo en zonas turísticas del Ártico. La ausencia de víctimas fue fruto del azar horario, pero la prevención debe ser estructural para evitar tragedias en futuros veranos.
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Redactor científico
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