Restauración y presentación
El Prado anunció el 11 de mayo la culminación de la restauración de Pablo de Valladolid, obra maestra de Diego Velázquez. La exposición, abierta al público, muestra el lienzo con sus dimensiones originales y el equilibrio figura‑espacio que el artista concibió.
La intervención forma parte del programa de conservación impulsado por la Fundación Iberdrola España, que busca preservar el patrimonio del Siglo de Oro. El público pudo observar, por primera vez en siglos, la figura del bufón sin las bandas laterales que habían alterado su composición.
Detalles técnicos y decisiones curatoriales
Los conservadores emplearon radiografía de alta resolución, reflectografía infrarroja y el software Aracne para mapear cada capa del cuadro. Estas técnicas revelaron tres bandas de tela añadidas en el siglo XVIII, todas del mismo paño, cosidas en un único momento.
En lugar de retirar esas adiciones, se optó por un cajeado interno que las oculta bajo un nuevo marco. Así, el museo respeta la historia posterior sin sacrificar la visión original de Velázquez.
La reflectografía infrarroja, con más de una docena de rangos, descubrió un dibujo subyacente hecho a mano alzada, con correcciones espontáneas que revelan el proceso creativo del pintor. También se identificaron repintes posteriores, que fueron eliminados para recuperar la paleta cromática original.





