Autorización estatal a dos plantas de baterías en Vilademuls y Sant Julià de Ramis
El Ministerio para la Transición Ecológica ha concedido la autorización administrativa previa a los proyectos Glauco Almacena y La Farga BESS, situados entre Vilademuls y Sant Julià de Ramis. La decisión, publicada en el Boletín Oficial del Estado, sitúa a ambas iniciativas en una fase avanzada sin permitir el inicio inmediato de las obras.
Los promotores deben aún obtener licencias urbanísticas, medioambientales y sectoriales, y cumplir las condiciones fijadas durante la tramitación. *El Ministerio para la Transición Ecológica considera que estos proyectos son esenciales para la transición energética del país.
Detalles técnicos y trámites pendientes
Glauco Almacena contará con 55,384 MW de potencia instalada y 221,536 MWh de capacidad útil, distribuidos en 56 contenedores de baterías de fosfato de hierro‑litio. El proyecto incluye una línea subterránea de 30 kV y 4,557 m que conectará Vilademuls y Sant Julià de Ramis con la subestación colectora Profar.
La Farga BESS, por su parte, alcanzará 148,394 MW y 296,788 MWh, con 77 contenedores Tesla Megapack 2 XL, veinte estaciones transformadoras y una subestación colectora Profar de 30/220 kV. Una línea subterránea de 220 kV la enlazará con la subestación La Farga, nodo clave de Red Eléctrica.
Ambos proyectos siguen pendientes de licencias urbanísticas, medioambientales y sectoriales. Sant Julià de Ramis ha señalado incompatibilidad con su suelo agrícola protegido para Glauco Almacena, y el promotor está tramitando el informe de compatibilidad. Vilademuls presentó alegaciones ambientales contra La Farga BESS; tras una revisión y modificaciones, el consistorio ha manifestado su conformidad, aunque el proceso no está concluido.
Impacto y próximos pasos para la integración del almacenamiento energético
En conjunto, las plantas suman 203,778 MW de potencia y 518,324 MWh de capacidad útil, suficiente para almacenar energía cuando la generación renovable es abundante y devolverla al sistema en los picos de demanda. Su conexión a la subestación de La Farga reforzará la red regional y facilitará la evacuación de energía hacia el transporte.
El debate sobre su encaje territorial persiste, especialmente por la proximidad a suelos agrícolas, áreas de paisaje rural y zonas de alto riesgo de incendio. Si las licencias pendientes se conceden en los próximos meses, la construcción podría iniciarse antes de final de año, acelerando la expansión de la capacidad de almacenamiento en España.
Estas instalaciones marcan un paso decisivo hacia una red más flexible, condición indispensable para integrar una mayor cuota de renovables. Su puesta en marcha dependerá de equilibrar los beneficios técnicos con la aceptación local y el cumplimiento de la normativa ambiental.
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Editora de tecnología. Especialista en inteligencia artificial y transformación digital.
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