Hallazgo en Marginea Pădurii

Un hombre aficionado al uso de detectores de metales, mientras paseaba por la aldea de Marginea Pădurii (condado de Prahova, Rumanía), escuchó el fuerte pitido de su aparato y comenzó a cavar bajo una piedra. A 25 cm de profundidad encontró el primer objeto: un pequeño fragmento de metal que reveló la presencia de un tesoro. Continuó la excavación y, en menos de una hora, recuperó tres collares de oro que, sumados, pesan más de 300 g, junto a ruedas de hierro, dos hachas diminutas y un brazalete de bronce.

Al día siguiente entregó el conjunto completo a la Dirección de Cultura de Prahova, cumpliendo la legislación rumana de patrimonio cultural. El hallazgo se registró como uno de los más relevantes de la zona en las últimas décadas.

Detalles del hallazgo y su relevancia arqueológica

Los collares, datados en torno a 3 000 años, presentan un diseño elaborado que sugiere un alto nivel de orfebrería. Junto a ellos, las ruedas de hierro y las hachas pequeñas indican una posible asociación con actividades de fabricación o comercio. El brazalete de bronce, por su estilo, parece pertenecer a la misma fase temporal, aunque los expertos advierten que podrían abarcar varios siglos.

El arqueólogo , especialista en arqueología prehistórica de Prahova, explicó: "Los objetos parecen situarse entre la etapa media y tardía de la Edad de Bronce y el inicio de la Primera Edad de Hierro. Esa superposición temporal plantea preguntas sobre la continuidad o el reciclaje de materiales en la región".